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Añadir al carritoCondición: Nuevo. Treinta y cinco años son muchos, los suficientes para soltar lastre y parir todo tipo de figuras. Ninguna de porcelana, claro está. Alfonso nos traslada, a través de todos estos poemas, hasta su infancia, hasta su tierra, preñada de frío y montes nevados, y nos trae, igualmente, lo mejor de la poesía universal, la cultura de todos y cada uno de nosotros, Piedras sin más. Nos trae, igualmente, ese mundo atroz donde Buitre no come alpiste y ese otro en el que juega un Once de gala junto a mi padre. ¡Ah, y nos presenta nuevos retos, como el de conocer a La Toñi! ¡Menuda, La Toñi! Este hombre no perdona una y, la verdad, es de agradecer que lo haga: como escribió en el pasado, «No compensa haber sufrido sin llorar». ¡A llorar, que son dos siglos!
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Añadir al carritoRústica. Condición: New. Estado de la sobrecubierta: Nuevo. 01. Treinta y cinco años son muchos, los suficientes para soltar lastre y parir todo tipo de figuras. Ninguna de porcelana, claro está. Alfonso nos traslada, a través de todos estos poemas, hasta su infancia, hasta su tierra, preñada de frío y montes nevados, y nos trae, igualmente, lo mejor de la poesía universal, la cultura de todos y cada uno de nosotros, Piedras sin más. Nos trae, igualmente, ese mundo atroz donde Buitre no come alpiste y ese otro en el que juega un Once de gala junto a mi padre. Ah, y nos presenta nuevos retos, como el de conocer a La Toñi! Menuda, La Toñi! Este hombre no perdona una y, la verdad, es de agradecer que lo haga: como escribió en el pasado, No compensa haber sufrido sin llorar . A llorar, que son dos siglos! LIBRO.