Nancy Alvarez es una mujer que se negó a seguir siendo la que pide perdón por existir.
Durante años fue la niña de los pétalos: dócil, complaciente, la que sonreía aunque no quisiera, la que decía que sí para no incomodar. Hasta que la vida le arrancó todo lo que creía que era y la obligó a encontrarse.
De ese exilio nació La Guerrera que Floreció Tarde, su primer libro, donde narra sin maquillaje el paso de ser elegida a elegirse.
Hoy Nancy escribe desde un cuartito propio que huele a rosas, entre flores y guantes de pelea. Su misión es simple: que ninguna mujer vuelva a avergonzarse de su dulzura y que ninguna vuelva a olvidar su fuerza.
Este libro no es un manual. Es un abrazo de una guerrera a otra.