A los 7 años, Daniel J. Koch ("Dan") ya sabía que quería ser meteorólogo. Un tornado mortal azotó su ciudad natal el año en que nació, y eso fue todo de lo que se habló durante años. Aquello despertó su interés por el tiempo atmosférico desde muy pequeño.
Tras terminar la preparatoria, obtuvo una licenciatura en meteorología de la Universidad del Norte de Illinois.
Dan pasó treinta y dos años como meteorólogo del gobierno, trabajando para el Servicio Meteorológico Nacional (NWS, por sus siglas en inglés). Su trabajo lo llevó a diversas estaciones a lo largo y ancho de los Estados Unidos: desde el Medio Oeste hasta Texas, luego al suroeste desértico, de vuelta a Texas, y finalmente al profundo Sur.
Cuando comenzó su carrera, los servicios de emergencia derivaban muchos informes de ovnis a las oficinas locales del NWS. Dan era escéptico y consideraba que la mayoría de los avistamientos podían explicarse como identificaciones erróneas.
Sin embargo, en la fatídica noche del 13 de marzo de 1997, Dan se encontraba trabajando en la oficina del NWS en Phoenix y fue testigo del ya famoso incidente conocido como las Luces de Phoenix.
El primer suceso de aquella noche fue el avistamiento de una gran nave con forma de V desplazándose hacia el sur sobre Arizona. El segundo incidente, del que más personas tienen conocimiento, fue una serie de orbes luminosos suspendidos sobre las montañas Sierra Estrella, al suroeste de Phoenix. Dan y un colega presenciaron el primer evento, y a partir de ese momento su interés por los ovnis no hizo más que crecer.
Se estableció en Arkansas en 2001 y nunca se marchó. Allí conoció a su esposa y formó una familia. Cuando llegó el año 2025, se jubiló y se dedicó a otros intereses.
La palabra escrita lo llamó desde la infancia, aunque las exigentes demandas de la predicción meteorológica operativa dejaban poco espacio para la escritura... hasta ahora.
Hoy en día, Dan dedica la mayor parte de su tiempo a crear ficción, atraído principalmente por el trepidante mundo de los thrillers tecnológicos, aunque las vastas fronteras de la ciencia ficción y los oscuros rincones del terror también le hacen señas.