Pedro Augusto escribe para quienes sienten que vivir no es solo pasar los días, sino mirarlos de frente.
Su andadura literaria comenzó de forma íntima, concibiendo la escritura no como una profesión, sino como una herramienta personal para poner orden, recuperar la esencia y entenderse mejor en los momentos de mayor ruido. De esa necesidad de detenerse y observar la vida cotidiana en un mundo distraído nacieron sus dos primeras obras de no ficción, "Lo que aprendí mientras intentaba vivir" y "Vivir consciente", invitando al lector a un encuentro honesto con el «aquí y ahora».
Con su primera novela, "Las caras de Castelo Mendo", Pedro da un paso adelante y abraza la narrativa de ficción. En este libro —un verdadero sueño cumplido—, el autor transforma su filosofía reflexiva en una entrañable historia de fe, comunidad y realismo mágico. Inspirada en sus propios recuerdos de infancia en esta histórica villa medieval portuguesa y enriquecida de manera artesanal con sus propias ilustraciones hechas a mano alzada, la novela corta es un emotivo homenaje a sus raíces.
Pedro Augusto no escribe para dar recetas ni verdades absolutas, sino para poner en palabras aquello que muchos sentimos y pocas veces nos atrevemos a pensar hasta el final. Cree firmemente en la literatura como un espacio de verdad, de encuentro, de regreso a uno mismo y, sobre todo, de profunda gratitud.