Alejandro Sousa estudió Derecho y fue un agnóstico convencido durante casi toda su vida, siempre buscando respuestas que tuvieran lógica y sentido. Tras haber vivido en seis países —entre ellos Alemania, México, Brasil y España— y dominar tres idiomas, Alejandro aporta una perspectiva global a las grandes preguntas de la vida.
Después de años de escepticismo, decidió aplicar su formación jurídica para investigar a fondo las bases del cristianismo. No esperaba encontrar gran cosa, pero la evidencia histórica y científica con la que se topó fue tan abrumadora que le llevó a dejar atrás su agnosticismo y abrazar la fe. Actualmente vive en Galicia, donde sigue escribiendo sobre el punto de encuentro entre la razón, la ciencia y Dios.