Creo que el silencio del espacio es engañoso. ¿Y si la señal "Wow!" de 1977 no fue un saludo, sino un señuelo?
Nacido en 1968, crecí con la mirada fija en las estrellas. Mientras otros niños jugaban fuera, yo estudiaba mapas estelares, miraba a través de mi telescopio y devoraba cada libro de la NASA que caía en mis manos. Esta curiosidad no solo me convirtió en un ávido lector de por vida, sino también en un participante activo en la búsqueda: como voluntario de SETI, dediqué años de potencia de cálculo para cribar el ruido del cosmos en busca de inteligencia.
Hoy, casi 20 años después de que surgiera la primera idea de un dúo formado por un soldado y una IA, esa visión ha madurado hasta convertirse en una saga épica. Me fascinan las grandes preguntas: ¿Qué es la conciencia? ¿Qué nos hace humanos cuando la tecnología y la biología se fusionan? ¿Y cómo reaccionaría la humanidad ante una amenaza más antigua que nuestra propia especie?
Cuando no estoy planeando invasiones parasitarias, estoy en mi estudio trabajando como compositor y diseñador de sonido. Esta precisión acústica y mi pasión por los juegos de VR fluyen directamente en mis historias. No solo escribo ciencia ficción para ser leída; creo mundos que puedes oír, sentir y en los que puedes desaparecer como protagonista. Para mí, esta es la "verdadera" ciencia ficción: aquella que despierta al niño que llevamos dentro y conecta los logros técnicos de hoy con los abismos del mañana.