Ricardo Lampert es el seudónimo literario de Alfredo Pérez, autor polifacético nacido en Canarias y criado en Madrid, en una familia numerosa marcada por el afecto, el coraje y la memoria. Desde joven, Alfredo supo que escribir era su modo de mirar el mundo. Lo ha hecho desde distintos géneros, estilos y escenarios, siempre con una voz propia, a veces tierna, otras feroz, pero jamás indiferente.
Su obra recorre territorios diversos: desde la fantasía épica de Amalsinda (A quien Dios señala), ambientada en un universo legendario atravesado por maldiciones, profecías y batallas, hasta el desierto del oeste en Jim East (El corazón de un salvaje), donde el humor y la violencia conviven en un relato tan crudo como absurdo. También ha incursionado en la novela negra con Entre Rosales, un thriller que combina la investigación policial con una mirada descarnada a las instituciones y al alma humana.
En La secta de los nazarenos, explora el fanatismo y la fe desde la historia antigua, mientras que en Los niños de la revolución da voz a los más vulnerables en una narración que duele y transforma. Su libro Tres en 1 reúne relatos breves que reflexionan con lucidez y emoción sobre la inteligencia artificial, la identidad y la condición humana.
Pero no todo en Ricardo Lampert es ficción. Alfredo Pérez también ha emprendido el camino autobiográfico en El Hombre de Hierro, una obra íntima y conmovedora que reconstruye su infancia, su entorno familiar y las cicatrices visibles e invisibles de una vida atravesada por la enfermedad del corazón.
En los últimos tiempos, ha creado personajes memorables como Bad One, y ha dado vida a novelas como El Barco, donde confluyen aventuras marítimas, pasión contenida y una exploración poética del destino.
Amante de las historias bien contadas, Alfredo escribe con la convicción de que los libros no son solo refugio, sino también resistencia, memoria y redención. Firma como Ricardo Lampert todo lo que no es estrictamente autobiográfico, y dialoga con sus lectores desde un lugar honesto, profundo y, a menudo, lleno de ironía. Vive con el cuerpo en España y la imaginación en mundos que aún no existen, pero que él se encarga de crear.