Hola, soy Lydia Chas. 👋🏻Gallega. De mar, lluvia y veranos que duran poco, pero se recuerdan mucho.
Crecí refugiándome entre páginas y descubrí, muy pronto, que inventar historias era bastante más divertido que vivir algunas realidades.
Primero a mano, después pegada a un Word como si me fuese la vida en ello.
Incluso fundé mi propio periódico, de adolescente, con noticias completamente inventadas. Por suerte nunca salieron de mi ordenador.
Desde entonces no he dejado de crear historias.
Todo a fuego lento, claro. Igual que mis romances.
Soy de librerías en las que entro solo a mirar y salgo con tres libros nuevos y cero remordimientos. De comprar novelas mucho más rápido de lo que soy capaz de leerlas.
Soy de escribir mientras llueve. De sofá, manta hasta las orejas y adaptaciones literarias con un bol gigante de palomitas. Aunque también soy de enfadarme muchísimo cuando la adaptación destroza el libro. Hay traiciones que no se perdonan.
De café para sobrevivir. De kombucha para fingir que tengo la vida en orden. Y de dulce. Siempre de dulce.
Me gustan las historias absurdas, los personajes emocionalmente caóticos y el amor con tensión suficiente para desesperar a cualquiera.
Del team del chico bueno siempre. Del que cuida. Del que se queda. Del que no necesita destrozarte emocionalmente para resultar interesante.
También soy de pulpo, de meigas (habelas hailas) y de ese verano gallego donde puedes necesitar protector solar y una sudadera el mismo día.
Y de hablar sola. Aunque yo prefiero decir que ensayo diálogos.