Molly Simon escribe historias donde el deseo y la emoción caminan de la mano. Amante de los personajes imperfectos, de las segundas oportunidades y de las miradas que lo dicen todo, construye novelas que mezclan piel, vulnerabilidad y esas decisiones que pueden cambiar una vida entera.
Viajera incansable y observadora de lo cotidiano, Molly encuentra inspiración en los silencios que tensan el aire, en los reencuentros inesperados y en la forma en que dos personas pueden desordenarse sin tocarse. Sus libros buscan exactamente eso: que el lector sienta el cosquilleo en la piel antes incluso de que ocurra algo.
Cuando no está escribiendo, dibuja, ilustra y llena cuadernos con escenas que algún día acabarán convertidas en historias. Le gusta el café a deshoras, las ciudades con vida propia y las conversaciones que empiezan suaves y terminan siendo confesiones.
Escribe desde la honestidad y la sensualidad, sin filtros innecesarios, siempre con la misma premisa: la pasión puede ser literatura, y el amor —incluso el más complicado— también.