Richard Drab

Richard Drab

Me llamo Richard Drab y nací en 1958. Desde hace muchos años, la escritura, la música, la tecnología y, sobre todo, el placer de descubrir cosas nuevas y convertir mis propias ideas en proyectos concretos ocupan un lugar importante en mi vida.

En realidad, escribo desde hace muchísimo tiempo. A lo largo de los años he creado muchos más textos e historias de los que jamás he publicado. Hoy conservo en mis discos duros y archivos cientos de novelas inacabadas, muy avanzadas o, en algunos casos, casi terminadas, además de relatos, proyectos, apuntes y numerosas ideas para nuevos libros.

Muchas de estas historias nacieron paralelamente a mi vida profesional. Algunas están casi completas, otras quedaron interrumpidas después de unos pocos capítulos, mientras que otras existen en forma de borradores muy detallados, notas o tramas ya ampliamente desarrolladas. A menudo me faltaba simplemente el tiempo necesario para llevar una novela hasta su versión definitiva, revisarla varias veces y prepararla cuidadosamente para su publicación.

Pero nunca olvidé esas historias.

Con mi jubilación comenzó, por tanto, un nuevo capítulo en mi vida. Finalmente tengo la posibilidad de volver a esa gran colección de manuscritos e ideas. Releo antiguos archivos, redescubro historias que en algunos casos llevaban muchos años esperando ser continuadas, las reviso, las desarrollo y trato de llevarlas a un nivel adecuado para su publicación.

A veces resulta sorprendente abrir de nuevo una vieja historia después de tantos años. Algunas ideas siguen funcionando exactamente igual que cuando las escribí, mientras que otras necesitan tomar una dirección completamente nueva. Personajes que durante años existieron únicamente dentro de un archivo vuelven de pronto a cobrar vida, y un borrador casi olvidado puede convertirse en el punto de partida de un nuevo libro.

Mi objetivo hoy es conseguir que, poco a poco, el mayor número posible de estas historias esté listo para ser publicado, al mismo tiempo que continúo escribiendo nuevos libros.

Desde luego, ideas no me faltan.

De hecho, los manuscritos y proyectos que ya he acumulado probablemente bastarían para muchos más libros de los que jamás podré terminar y revisar. Pero quizá sea precisamente eso lo que hace que todo resulte tan fascinante: siempre hay otra historia esperando a ser redescubierta y, por fin, contada.

Hay un lugar que ocupa un papel especialmente importante en mi escritura:

Venecia.

Mi amor por esta extraordinaria ciudad va mucho más allá de sus lugares más conocidos. Siempre que me es posible intento pasar tiempo directamente en Venecia. No quiero conocer la ciudad únicamente a través de libros, fuentes históricas, fotografías o Internet. Quiero vivirla.

Camino por sus estrechas calles y callejones, atravieso pequeñas plazas y puentes, visito iglesias, palacios, islas y lugares menos conocidos, e intento observar esos pequeños detalles que más tarde pueden dar vida a una historia: el sonido del agua contra un muro antiguo, una calle alejada de las multitudes, una puerta envejecida, un patio escondido, la luz de las primeras horas de la mañana o la atmósfera tan especial que envuelve Venecia cuando, al caer la tarde, la ciudad comienza lentamente a tranquilizarse.

Para mis novelas no quiero que Venecia sea simplemente un hermoso escenario.

Quiero conocer todo lo posible sobre la ciudad, su historia, sus habitantes, sus tradiciones, sus secretos y, especialmente, sus lugares menos conocidos. Siempre que puedo, intento realizar estas investigaciones directamente sobre el terreno y después transformar las impresiones y descubrimientos recogidos allí en elementos de mis historias.

No quiero que mis lectores simplemente sepan dónde se encuentra un personaje.

Quiero que tengan la sensación de caminar junto a él por Venecia.

Pero la escritura es solo una de mis pasiones.

También toco el saxofón y me interesa profundamente la música. En este ámbito tampoco me interesa únicamente tocar un instrumento, sino cada vez más todo lo que puede surgir de la combinación entre música, aprendizaje y tecnología moderna.

La informática y la programación también forman parte de mi vida desde hace muchos años. Me ocupo, entre otras cosas, de PHP, desarrollo web y numerosos proyectos personales. En los últimos años se ha añadido además otro campo que considero especialmente fascinante: la inteligencia artificial.

Veo la inteligencia artificial, sobre todo, como una herramienta.

Ofrece nuevas posibilidades para desarrollar ideas, experimentar y realizar proyectos que en el pasado habrían sido muy difíciles de llevar a cabo por una sola persona. Lo que más me fascina es la manera en que hoy pueden unirse muchos de mis intereses: la escritura, la música, la programación, Internet y la inteligencia artificial.

Por eso no trabajo únicamente en novelas y relatos. También desarrollo proyectos musicales, aplicaciones web, ideas educativas y muchas otras cosas que, a menudo, nacen de una pregunta muy sencilla:

«¿Por qué no intentar hacerlo yo mismo?»

Probablemente sea precisamente esta curiosidad la que mejor me define.

Para mí, la jubilación no significa en absoluto hacer menos. Al contrario: por fin me ofrece la libertad de dedicarme a muchas de las ideas que se han ido acumulando a lo largo de las décadas.

Y cada vez que miro mis archivos, llenos de cientos de historias inacabadas o casi terminadas, sé una cosa con absoluta certeza:

Historias que contar no me van a faltar durante mucho, mucho tiempo.

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