Desde pequeño, tuve dificultades para comprender la lectura hasta el verano de séptimo grado, cuando mi abuela, sentada conmigo en un viejo escritorio de madera, me enseñó a leer usando la enciclopedia. Esta experiencia transformadora encendió mi amor por la lectura. En la escuela secundaria, un profesor de inglés, que al principio pensé que no me gustaba, desempeñó un papel fundamental en el desarrollo de mis habilidades y confianza como lector y persona. Hoy en día, soy un orador profesional que inspira a estudiantes y educadores en todo el país, compartiendo mi viaje y alentando a otros a alcanzar su máximo potencial.