Bob Doti tenía treinta y seis años de experiencia como químico y profesor adjunto en la universidad. Bob está haciendo un cambio de carrera y está trabajando en su maestría en historia en SNHU. Ha participado activamente como voluntario como conductor de Meals on Wheels y trabajando para el banco de alimentos de St. Vincent DePaul. Bob es un apasionado defensor del valor de la educación histórica y considera su libro como una muestra de las preguntas que los historiadores pueden plantear. Considera que la química es una ciencia dura central, como la biología, y que la historia es una ciencia social central para los estudios culturales. Ésta es, pues, una voz y una perspectiva que sólo un científico puede aportar a la historia.