Nací en Tetuán. Debí de haber venido al mundo un poco más tarde, y en Marbella, pero decidí llegar antes de tiempo, en unas vacaciones de verano de mis padres en su casa de Marruecos.
Desde pequeña me encantaba el trabajo de mi padre como consignatario de buques. Alimentaba esa vena romántica de mi infancia y el afán por imaginarme o, incluso conocer, todas las mercancías que pasaban por el puerto de Málaga y el origen e historias que pudiera haber detrás de cada barco.
Según mi madre, de mi tatarabuela Ercilia de origen irlandés, heredé el gusto por los viajes y la buena conversación.
Mi interés por escribir siempre ha estado latente y era posible que se hubiera transmitido por la genética familiar. Mi abuelo y mi madre pusieron por escrito muchas historias familiares que me han servido luego de inspiración. Luego mi licenciatura en Geografía e Historia ayudó bastante a la hora de desarrollar la labor de documentación para mis novelas.
En un periodo de mi vida, en el que tuve que hacer grandes cambios, mis amigos me animaron a escribir. A todos les gustaban mis historias, donde siempre se mezclaba algo de mi personalidad, de mis viajes, mis experiencias con personas de mi entorno…
Me gustaba compartir todo lo que guardaba en mi mente para plasmarlo en la vida de mis personajes.
Y así llegamos al día de hoy con varias novelas en mi haber.