Bernardo de Worms

Refugiémonos en las imágenes que nos construyen, el humo del incienso ascendiendo en volutas hacia el techo, los cristales de nuestra celda empañados, tornasolados por la vaporosa e incipiente luz del alba, mostrando las primicias de un día azulado de invierno, cuajado de nieve. Que nuestra oración se eleve de este modo, pausada y segura, en medio de esa serenidad sin mella, como se eleva el águila en un cielo que sabe exento de daño y amenaza. Que nuestro corazón ascienda igualmente hacia esa paz que nos ha sido prometida y que constituye nuestra genuina heredad. A ella se refiere sin duda el versículo 6 del salmo 16: “Las cuerdas de medir han caído para mí en un lugar agradable. Verdaderamente, mi posesión me satisface”.

Artículos populares por Bernardo de Worms

Ver todas las ofertas
Ha visto 8 de 25 títulos