De día, oficinista. De noche, escritora apasionada que convierte el caos de la vida en historias que queman.
Creo en el arte como escape: dibujo hiperrealista para capturar lo que los ojos ven, pinto con vinilos para plasmar lo que el alma siente, y escribo para vivir mil vidas en cuerpos ajenos. Porque escribir es el único poder que nos permite ser otros, amar diferente, perdernos y encontrarnos en personajes que llevan pedazos de quien los creó.
Amo leer, pero odio cuando los detalles innecesarios ahogan la esencia de una historia. Para mí, leer es vivir, viajar sin pasaporte, amar y odiar desde cualquier rincón del mundo. Adoro los villanos bien construidos, esos que te hacen dudar de tus principios, las tramas que te dejan sin aliento y, por supuesto, una buena cerveza fría mientras subrayo frases en mis libros favoritos.
En "Kiss Me", he volcado todo lo que me obsesiona: amores que destrozan, adicciones que seducen y finales que no pides, pero necesitas. Porque las mejores historias son aquellas que te rasgan sin aviso y te dejan cicatrices con sabor a "¿y si...?".
Bienvenidos a mi mundo, donde lo tóxico es irresistible y lo imperfecto, perfecto