El viaje de vida de Howard comenzó en una comunidad modesta donde la fe y la determinación se unieron para dar forma a un recipiente llamado desde el vientre. Nació en un hogar que no era del todo temeroso de Dios, pero que tenía cierto amor y temor a Dios hasta cierto punto. Después de una intensa búsqueda por hacer música, Howard encontró misteriosamente al Señor. Fue bautizado en la tradición apostólica, un testimonio de la fe profundamente arraigada que florecería en su devoción de toda la vida al Señor Jesucristo.
Desde una edad temprana, Howard mostró un carisma y curiosidad innatos. Su madre reconoció esta habilidad innata mientras le leía historias de la Biblia, folclore y otras piezas interesantes de literatura. Su adolescencia estuvo marcada por exploraciones en la literatura y una fascinación por la palabra escrita, lo que más tarde daría forma a su doble carrera como autor y escritor.