Me considero un escritor de género fluido. De género literario, me refiero, puesto que no me encasillo en un tipo de libros determinado. Esto se debe a que todos mis argumentos, con independencia de su extensión, surgen de una idea, y es ese germen generador el que me lleva a desarrollarlas en el género literario más adecuado. Cada vez será uno distinto, aunque eso no quiere decir que mis historias no tengan nada en común: suelen contener un elemento mágico, y también recogen mi gusto por los juegos de palabras.
Se podrá alegar que en una página de autor debería hablar del escritor, pero entiendo que lo que importa de un creador es su obra. De mi persona baste decir que uso pseudónimo para separar esta actividad de las otras que realizo, evitando que interfieran entre sí, dando, de nuevo, el protagonismo a las obras.
En cuanto al estilo, a las pocas líneas se verá que es ligero, de fácil lectura, sin abusar de unas descripciones que serán, casi siempre, lo bastante abiertas para que las complete el lector con su propio gusto o experiencia personal, con el propósito de reforzar el disfrute de la lectura, lo cual constituye mi principal declaración de intenciones.