"Ella es una mujer que nació en el cuerpo de un hombre. Su nombre es Caroline".
Así me describió Delphine a sus dos hijas, de 9 y 6 años, y a su marido, que me vio disfrazado de "masculino".
Alice hizo lo mismo con sus hijas de 15 y 11 años y con su marido, que vio a François, mi hermano interior.
Caroline, Émilie, Eugénie, Leila, Lucie, Marie y muchas otras amigas o mujeres piensan que hubo un error en mi nacimiento, porque para ellas es obvio:
"¡Eres una mujer, Carolina!"
Agregando que tienen toda la razón, también saben que, a veces, me meto en la piel de un hombre sólo para jugar a serlo... ya que así, por error, me han declarado en el registro civil.
Esta autobiografía pretende ser diferente de las que existen, porque, por mi parte, me manejo a mí mismo y no tengo ningún deseo de cambiar (mi) cuerpo.
Lo que experimento es simplemente satisfactorio, fabuloso, fantástico, increíble, mágico,...