Esta pequeña editorial, gestada en Gerona -España- como Academia Svafor, tomó impulso con la venta directa low cost de cursos en formato digital y, en el año 2014, pasó a instalarse en Londres bajo la denominación social de Editorial Planeta Alvi, Ltd., donde se consolidó rápidamente como una marca de prestigio con capacidad para combinar tradición y futuro, incorporando la venta de obras en formato impreso. En 2017 fue demandada por el Grupo Planeta y, tras un corto litigio, se vio obligada a cerrar de manera injusta. De sus cenizas, y tras la recuperación de una pequeña parte de su catálogo original, nacería la actual marca comercial Editorial Alvi Books.
La marca “Planeta Alvi” estuvo legalmente registrada en el Reino Unido, sus libros se publicaban e imprimían en Estados Unidos, con un ISBN y código de barras obtenidos también en Norteamérica, países en donde el Grupo Planeta no operaba ni tenía registrada su marca. La página web era un comercio online que está alojada en el servidor de una empresa situada también fuera de la Unión Europea, concretamente en Israel, país en el que tampoco tenía presencia el Grupo Planeta, aunque el dominio se obtuvo por mediación de otra empresa que si era europea, en este caso alemana. Argumentos, todos ellos, que hubieran dejado a cualquier juez español sin justificación para juzgar unos hechos que no se producían en territorio español, sin embargo, tomó peso la tesis de que si bien la actividad se desarrollaba fuera de la Unión Europea y los libros se fabricaban en Estados Unidos, estos podían adquirirse en territorio español a través de Amazon.
El juez, D. Salvador Calero García, no quiso admitir pruebas como el documento del registro mercantil en Reino Unido, por ejemplo y, sin embargo, si aceptó varios libros, adquiridos por la parte demandante por Amazon, para valorar, de forma subjetiva, una supuesta menor calidad por parte de la editorial demandada, sin atenerse a los datos que aparecen en la última página de los mismos, en donde aparece el código de barras interior de cualquier libro y en donde puede leerse con meridiana claridad que esos mismos libros habían sido impresos y fabricados en Charleston, SC, Estados Unidos, es decir, muy lejos de territorio español.
La justicia, que en esta ocasión fue partidista, interesada e injusta, sumada a una mala defensa por parte del letrado Carlos Baño León, condenó a esta editorial a su completa desaparición en 2018.
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https://www.diario-abc.com/nota/15739/el-grupo-planeta-podria-estar-influyendo-sobre-det.html