Mi nombre es Saray Gallardo Cabrera. Vivo en Sabadell, ciudad donde nací un frío 8 de febrero de 1978, junto a mi marido y mis dos hijos. Me considero una persona familiar, aunque el día a día me absorba y no me deje estar con los míos tanto como quisiera.
Estoy enamorada de la Costa Brava. Tengo la suerte de tener una casita en un pueblecito costero donde procuramos escaparnos todos los fines de semana que podemos. Justo es allí donde empecé a escribir esta novela. Me apasiona leer.
Desde que aprendí a las cinco años, me recuerdo con un libro en las manos. Leo en todas partes, hasta lavándome los dientes. Un libro es casi lo primero que entra en mi maleta cuando viajo —otra de mis pasiones, aunque ahora no pueda viajar tanto como quisiera—. Siempre me ha gustado sumergirme en los mundos que se encierran tras las páginas de una buena novela y, sinceramente, nunca imaginaré que ahora sería yo la que hiciera soñar a otros. Me acuerdo de que a los dieciséis, cuando me tocó elegir qué rama estudiar en el instituto, elegí ciencias puras. Mi madre me repitió hasta la saciedad que me estaba equivocando, que lo mío eran las letras. Que no me daba cuenta, pero que escribía muy bien y que las letras era lo que realmente me gustaba. «Amor de madre», pensé. ¿Quién hace caso a sus padres a esa edad? Pues eso, yo seguí a lo mío. BUP y COU en ciencias puras, una carrera de ciencias, a la que siguió otra mixta, para terminar estudiando una tercera de letras puras. Moraleja: haz caso siempre a los padres, nadie nos conoce mejor que ellos.
¿Qué puedo contar sobre mi nueva faceta de literaria? No puedo decir que he querido ser escritora desde siempre, porque mentiría. A lo largo de la vida he ido escribiendo cositas, pero para mí, sin la intención de que fueran algo más o que algún día se convirtieran en libro. El verano pasado tuve la necesidad de plasmar en papel lo que dos personitas me estaban chillando en la cabeza. Recuerdo perfectamente abrir un Word en blanco y notar un cosquilleo en los dedos, como si me estuvieran pidiendo a gritos que los dejara teclear.
Y aquí estamos, Con Let's wine me terminado, y volando solita hacia vosotros. He volcado toda mi ilusión en este proyecto que espero que no sea el último. Sé que me queda mucho por aprender, pero como dice mi padre: "nadie nace sabiendo". Así que poco a poco, pero sin pausa.
Si has leído la novela, no dudes en escribirme por Instagram a @everlasting_reader, me encantará comentarla contigo.