Augusto De Santis es investigador de accidentes de aviación y
especialista en seguridad sistémica, con casi 30 años de experiencia
en el análisis de por qué fallan los sistemas complejos. Investigó
más de 55 accidentes en 7 países y fue Director Nacional de
Investigaciones de la ex Junta de Investigaciones de Accidentes de
Aviación Civil (JIAAC) durante dos períodos; actualmente se desempeña
como investigador de seguridad operacional en la autoridad argentina
de investigación de accidentes de transporte.
Su trabajo parte de una premisa que atraviesa toda su obra: los
accidentes no son fatalidades ni errores individuales, son síntomas
del sistema. A partir de esa idea desarrolló un marco propio de
análisis organizacional —que aplica tanto a la investigación de
accidentes aéreos como a la seguridad del paciente y la gestión de
riesgo en industrias de alto riesgo— centrado en identificar las
condiciones latentes que se acumulan en una organización mucho antes
de que ocurra cualquier evento crítico.
Es docente en la Universidad ISALUD, donde dirige la capacitación
"Cultura Segura en Salud: un Enfoque desde los Factores Humanos", y
en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN). Ha formado a más de 600
profesionales en Argentina, España, Uruguay, Paraguay, Costa Rica,
Guatemala y Honduras, y es conferencista habitual en congresos
internacionales de aviación, salud e industria.
Es autor de siete libros, entre ellos Más allá del riesgo (CICCUS,
2025), su obra más reciente, donde traslada los marcos de la
seguridad sistémica aeronáutica al campo de la salud y las
industrias de alto riesgo, y Mano a mano (CICCUS, 2021), una
crónica de los accidentes de aviación más relevantes de la
Argentina narrada en primera persona por sus protagonistas.
Augusto De Santis trabaja hoy en la intersección entre tres mundos
que rara vez se hablan entre sí —la aviación, la salud y la
industria— sosteniendo que las tres comparten el mismo problema de
fondo: sistemas humanos complejos que solo se vuelven más seguros
cuando dejan de buscar culpables y empiezan a entender su propia
arquitectura de riesgo.