Bud Steed es escritor, investigador y explorador incansable de lo embrujado, lo histórico y lo medio olvidado.
Con más de cuarenta años de experiencia directa en la investigación paranormal, y una trayectoria que va desde soldado hasta investigador privado, Bud no solo escribe sobre fantasmas… los ha vivido. Sus libros combinan narrativa envolvente con una profunda investigación histórica, quitando capa por capa al folclore para revelar la verdad escondida.
Ha publicado ocho libros hasta ahora, incluyendo Haunted Natchez Trace, The Haunted Mississippi Gulf Coast y Haunted Fort Smith and Van Buren. Su trabajo ha sido reconocido por la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos por sus aportaciones significativas al folclore y la historia regional.
Es creador de dos series basadas en hechos reales: America’s Ghosts y America’s Lost Treasures, que llevan al lector por paisajes misteriosos y leyendas difíciles de rastrear, desde antiguos cementerios del sur hasta las regiones boscosas de los Ozarks. Su título más reciente, Alabama: Haunted Heart of Dixie, continúa su misión de documentar la historia embrujada de lugares olvidados, con credibilidad, respeto y un toque de escalofrío.
En 2025, Bud incursionó en la ficción paranormal histórica con The Cemetery Diaries, una serie de relatos cortos que entrelazan el suspenso silencioso con el folclore y apariciones llenas de emoción. Su próxima serie, Southern Gothic, seguirá esta misma línea atmosférica en historias inquietantes ambientadas en el corazón decadente del sur de Estados Unidos.
Ya sea documentando cementerios olvidados, fotografiando tumbas antiguas o investigando hoteles embrujados, Bud combina la curiosidad de un historiador con los instintos de un investigador de campo. Como fundador de Ozarks Paranormal Project, ha recorrido durante años lugares cargados de misterio en Estados Unidos y Europa, buscando esas historias que aún susurran bajo la superficie.
Actualmente vive en las montañas Ozark, en el suroeste de Misuri, junto a su esposa Jennifer, sus cuatro hijos y dos leales pitbulls: Dixie y Clyde. Cuando no está escribiendo, seguramente lo encontrarás caminando por algún viejo panteón, cámara en mano, atento a pasos que nadie más escucha.