Guy Maréchal

Conocí a Guy cuando yo trabajaba en Look. Él trabajaba en Donnay, filial del grupo Tapie.

Se trata de un hombre que a lo largo de toda su carrera profesional ha mostrado un coraje y tesón ejemplares en los momentos duros a los que se ha podido enfrentar.

Es un luchador y hoy en día no me sorprendo del encarnecido combate que ha librado para permanecer vivo.

- Bernard Hinault

En 1978, Guy y yo jugamos juntos un partido de fútbol contra el Standard de Liège en beneficio de niños enfermos. Fue en esa ocasión cuando lo conocí por primera vez y desde entonces, coincidíamos siempre que nuestras respectivas agendas lo permitían.

Algunos años más tarde, Guy, director general de la marca Donnay, me propuso la creación de un prototipo de bicicleta de carbono para mi empresa aunque, lamentablemente, este proyecto no prosperó. Tras el caso Donnay, quedábamos de vez en cuando, como el día que Guy me invitó a conocer sus tiendas de la calle Rue Haute. Ya no nos volvimos a ver hasta el día en que Guy me contó el accidente del que fue víctima en 2006.

Me impresionó mucho la gravedad de su estado pero al igual que en ocasiones anteriores, Guy demostró que era un luchador al enfrentarse de cara y sin tapujos a la adversidad. También he podido comprobar su coraje y su vitalidad ante cualquier prueba.

¡Buen viaje, Guy!

- Eddy Merckx

El barón Edouard Louis Joseph Merckx, más conocido como Eddy Merckx, es un famoso ciclista belga. Profesional desde 1965 a 1978, está considerado como el mejor ciclista de la historia. Ha sido el único atleta belga en ser nombrado deportista mundial del año en tres ocasiones: 1969, 1971 y 1974. Durante su carrera ganó 525 pruebas, lo que constituye un récord.

En concreto, Eddy Merckx ganó cinco Tours de Francia, cinco Giros de Italia, tres campeonatos del mundo en ruta, una Vuelta a España, el Récord de la hora y 31 victorias en los clásicos. Eddy Merckx fue elegido “Atleta belga del siglo XX”, mejor ciclista del siglo XX por la UCI y obtuvo el segundo galardón en el Premio al deportista del milenio entre Michael Jordan y Carl Lewis.

BERNARD HINAULT es un ciclista francés retirado. Ha conseguido un título de campeón del mundo, cinco Tours de Francia, tres Giros de Italia y dos campeonatos de la Vuelta a España. Dominó el ciclismo entre 1978 y 1986, consiguiendo 216 victorias.

Prefacio del profesor Robert Dion

Conozco a Guy desde su intervención a corazón abierto en 1989 y, como usted comprobará, sigue “a corazón abierto” y lo seguirá hasta la Eternidad en la que ambos creemos.

Una persona apasionante, a menudo provocativa y a veces, sin duda, irritante o incluso inquietante. Pregúntele al telefonista de las Clínicas universitarias Saint-Luc que el 17 de agosto de 1989 (¡víspera de la intervención de Guy!), se encontró colgando de un perchero por su falta de diligencia…

Gigante con pies de barro por su sensibilidad a flor de piel y su gran corazón, esculpido con hacha desde la infancia por la hostilidad de la pobreza, la violencia paterna y una “madre de hielo”, tallado por el Espíritu que le inspira sus supuestas contradicciones, seguro de su “ingenuidad” que le permite mover montañas y no temer a la muerte, pero también consciente de su vulnerabilidad.

Guy es un milagro para la medicina: nadie ha sobrevivido jamás a una hemorragia arterial meníngea del tronco cerebral, y más milagrosa aún es la desaparición de los 40 cavernomas cerebrales, un suceso que según un eminente neurofisiólogo amigo mío, raya lo paranormal…

Pero como asevera Guy: “¡Los milagros de hoy solo sirven para convencer a los que ya creen!”.

Este relato no se cuenta en orden cronológico, sino que sigue al soplo de la inspiración, de la indignación, del entusiasmo, de conceptos y de descubrimientos. El autor hace rabiar, fusila, conmueve, pone en apuros, quiere perdonar, pone por las nubes, echa a los leones, pasa del percentil 10 al percentil 90 de las sensaciones y los sentimientos, pero él AMA, quiere amar y ser amado, lo que soluciona “casi” todo, ¿verdad, Brigitte ?

Este antiguo jefe con tintes sociales que estalla contra la codicia de algunos de los dirigentes que han desencadenado la crisis, llega a cambiar de color político: “¡Hay que nacionalizar los bancos!”, al mismo tiempo que defiende que “los empresarios son los verdaderos aventureros de nuestra época”. Para él, “cuando la bañera se desborda, a los colaboradores también se les mojan los pies”.

Alan Kay: “El mejor modo de predecir el futuro es inventándolo”…

Guy se toma la vida “cogiendo al toro por los cuernos”, la sacude, intenta que sea legible, encontrar el hilo; se quema, vuelve a su lugar y terminar por serenarse bajo la mirada de Dios. Se puede fruncir el ceño cuando reprende el ecumenismo o la homosexualidad pero, ¿acaso no es él, a pesar de su primera impresión un tanto espeluznante, un instrumento o un “loco de Dios” cuando nos susurra que “la oración del justo vale mucho cuando va unida a la acción” (en referencia al capítulo de Moisés y de Josué) o cuando asevera que “¡la vida es bella y eterna!”?

Robert Dion es una eminencia internacional desde que llevó a cabo en 1994 por primera vez en el mundo un transplante de un “Novacorps” (corazón de titanio portátil) a un paciente transplantado del corazón, quien vive todavía. Además, Robert Dion es jefe del departamento de cirugía cardíaca en el centro ZOM (Gantes, Bélgica), profesor de medicina de la universidad de Leiden, profesor y jefe del departamento de cirugía cardiovascular y torácica en las Clínicas universitarias Saint-Luc de Bruselas, miembro activo de la asociación American Association for Thoracic Surgery (AATS) y editor asociado de la revista médica European Journal of Cardio-Thoracic Surgery.

Guy Maréchal

Guy Maréchal, empresario, tras dar un rodeo de tres años en la escuela de preparación para subtenientes, una de las dos escuelas militares belgas, y tres años de servicio en activo, abandonó el ejército después de una estancia rica en diversas aventuras que le valieron, entre otras cosas, la obtención en 1972 del premio “Trofeo de Fusileros de asalto”.

Desde que salió del ejército, trabajó como comercial en una compañía de seguros pero rápidamente se hizo agente. Después de algunos años, el grupo Frère se interesó en él comprando su cartera, y se convirtió en el responsable de la rama de seguros del grupo. A continuación, dirigió la empresa Donnay que fabricaba las raquetas de Bjorn Borg, Henri Leconte y André Agassi. Siguió con el desarrollo de una empresa de importación y exportación de muebles antiguos, piezas de arquitectura y objetos de arte provenientes de la India y de China, entres otros países del sudeste asiático.

Asimismo, Guy Maréchal ha vivido un auténtico milagro. De hecho, nadie ha sobrevivido nunca a una hemorragia arterial meníngea masiva del tronco cerebral y a la desaparición de 40 cavernomas cerebrales.

Guy Maréchal es una persona sorprendente, apasionante, que “coge al toro por los cuernos” y no deja indiferente a nadie, creyente o escéptico en busca de pruebas. Tras bastantes rodeos, dudas, reflexiones, Guy consideró que el mundo no podía existir si no era por el impulso de una inteligencia superior y que nada se debía al azar. Tras años de búsqueda y de meditación, terminó llegando a la conclusión de que dicha inteligencia tenía un nombre: Dios, y que el único Dios que un día había tendido la mano a la humanidad por medio del sacrificio de su Hijo era el Dios de los cristianos.

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