Cuando comencé mi labor en liderazgo y gestión del cambio hace muchos años, algunos grupos solían preguntar: «¿Por qué estamos formando un equipo? El jefe tomará todas las decisiones». Con el tiempo, el concepto de trabajo en equipo cobró mayor impulso y aceptación, aunque no fue algo que sucediera de la noche a la mañana. Ese mismo fenómeno de incredulidad se manifestó cuando se introdujeron enfoques como la meditación *mindfulness*, los inventarios de estilos de trabajo, la toma de decisiones participativa o la inteligencia emocional. Al principio recibí muchas miradas extrañadas, pero, con el paso del tiempo, lo que se consideraba radicalmente novedoso terminó siendo aceptado e incluso visto como algo habitual. Preveo que este mismo patrón se repetirá con *Confessions of a Corporate Shaman* y *Wake Up & Lead*. Sin embargo, lo más gratificante de salir de la zona de confort es que el espacio fuera de ella nunca está abarrotado, y la compañía que allí se encuentra es siempre excepcional.