¿Cómo se gesta un clásico? ¿Es fruto del latigazo de la inspiración de un día epifánico o del trabajo constante y concienzudo a través de largos años? Antes de que Gabriel García Márquez se hiciera con el Premio Nobel de Literatura y que todo el mundo conociese su nombre, antes de que las primeras ediciones de Cien años de soledad alcanzasen valores de miles de euros en el mercado; antes de todo eso, el escritor tuvo que vérselas con el folio en blanco. ¿Cuál fue el camino de Cien años de soledad? ¿El trabajo o el talento? Si atendemos a las evidencias la respuesta es clara: ambos.

Durante años se ha alentado la idea de aquel fin de semana en Acapulco, en 1965, durante el cual el escritor colombiano tendría la revelación de una frase inicial: "Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar...". Arrancaría entonces en una escritura frenética a poner palabra tras palabra hasta plasmar el punto final 18 meses más tarde: "...porque las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra.". Sin duda, el ser humano gusta de este tipo de explicaciones románticas, pero la realidad es mucho más compleja. García Márquez había empezado a trabajar en su novela en 1944.



Los antecedentes:

Según el propio autor, en 1944 intentó elaborar una novela titulada "La Casa". Él mismo se dio cuenta de que sus habilidades técnicas no le permitían abordar el proyecto del modo adecuado, y por ello lo aplazó para el futuro. Durante 1950, 1951 y 1952; Márquez publicó diversos textos en El Heraldo de Barranquilla y Crónica, en los que desarrollaba el universo y personajes de Cien años de soledad. La casa de los Buendía, La hija del coronel, El hijo del coronel y otros "Apuntes para una novela" fueron publicados en esos años. Todos ellos están recogidos en Textos costeños, junto a su producción periodística, y en ellos aparece ya minuciosamente descrita la casa de los Buendía y el personaje de Aureliano, entre otros.

En 1952 el Nobel expresa su deseo de retomar el proyecto de La Casa, "un novelón de 700 páginas que pienso terminar antes de dos años". Como se ve, el proceso fue más largo de lo planeado. En 1955 se publican Un día después del sábado, Isabel viendo llover en Macondo y La hojarasca; ficciones en las que el universo de Cien años de soledad continúa tomando forma y el pueblo es al fin bautizado como Macondo. Márquez todavía publicaría tres novelas más (El coronel no tiene quien le escriba, La mala hora y Los funerales de la Mamá Grande) antes de que llegara finalmente 1965 con las famosas vacaciones a Acapulco.

La redacción final:

El escritor conducía su Opel blanco por las serpenteantes carreteras mexicanas. Mercedes, los niños y él se disponían a disfrutar de una semana de vacaciones en la playa de Acapulco. En el camino tuvo la revelación. Las frases iniciales le vinieron a la mente y tras ellas podía intuir el fantasma incorpóreo de toda la novela. Según el testimonio de su hermano menor, pasó un fin de semana huraño y antipático en Acapulco, tomando notas e iniciando la redacción de su novela. No aguantando más, acortó las vacaciones y volvió con la familia a Ciudad de México, donde se sentó a escribir seriamente. De los 18 meses que duró el proceso, durante los cuales no ganó ni un centavo, el autor confiesa "Ni siquiera sé cómo hizo Mercedes durante esos meses para que no faltara ni un día la comida en la casa". En agosto de 1966 Mercedes pagó los 82 pesos del envío del original rumbo a la Editorial Sudamericana en Buenos Aires.


Placa de la primera edicion

Francisco Porrúa recibió el manuscrito, lo leyó de una sentada y el 30 de mayo de 1967 se terminó de imprimir una edición que saldría a la venta el 5 de junio del mismo año y pasaría a ser historia de la literatura. "...No se trataba de llegar al final para saber si la novela se podía publicar. La publicación ya estaba decidida con la primera línea, con el primer párrafo.", declaró Porrúa. Después, ya sabemos, más de 30 millones de ejemplares vendidos, cientos de ediciones, traducciones y reconocimientos alrededor de todo el mundo para la que es considerada una de las mejores novelas del siglo XX.


24 ediciones de Cien años de soledad:

Repase con nosotros las ediciones de este clásico de la literatura, desde la primera aparición en Buenos Aires a cargo de la Editorial Sudamericana hasta la última edición publicada en 2017, incluyendo la conmemorativa que Alfaguara publicó con la ayuda de la Real Academia Española de la Lengua. ¿Cuál de ellas ha pasado por sus manos?

¿Qué edición de Cien años de soledad es la tuya?