Jorge Luis Borges, hijo de un abogado y una traductora, nació en Buenos Aires en 1899. A buen seguro la profesión de su madre determinó su bilingüismo, pues aprendió a hablar español e inglés al mismo tiempo. Esto le permitió traducir a Oscar Wilde a la temprana edad de 11 años. Borges siempre defendió que una buena traducción podía incluso superar al original, y se atrevió a traducir con sutiles modificaciones a ilustres como Edgar Allan Poe, Franz Kafka y Walt Whitman.

El amor por las letras, iniciado en su tierra natal, marcaría la vida de Borges desde entonces. Su familia se mudó a Ginebra durante la Primera Guerra Mundial, donde aprendió de forma autodidacta el alemán y el francés y simpatizó con los textos de Rimbaud, Schopenhauer y Nietzsche, entre otros. Poco después, el escritor argentino pasó dos años en España, donde trabó amistad con Jacobo Sureda. Esto marcaría la adhesión de Borges al movimiento ultraísta, creado en oposición al modernismo hasta entonces dominante en la poesía, y caracterizado por el uso constante de la metáfora.

En 1921 regresó a Argentina, donde inició propiamente su carrera literaria. Poemarios como Fervor de Buenos Aires, Luna de enfrente y Cuaderno San Martín son una buena maestra del cariño que el escritor guardó siempre hacia su patria. Firmó también el primer manifiesto ultraísta argentino y colaboró con dos revistas afines al movimiento: Prisma y Proa. Con el tiempo, las traducciones y la crítica literaria dieron paso a las antologías de cuentos, poesía y ensayos más célebres del autor. Las dos obras más célebres de esta etapa de madurez son Ficciones (1944) y El Aleph (1949), colecciones de cuentos ambas con un profundo trasfondo filosófico sobre el que el escritor despliega una imaginación tan poderosa como inusitada.

Notoria fue también la oposición que siempre manifestó Borges al peronismo, instaurado en Argentina en 1945. Tanto era así que vio a muchos de sus familiares y amigos encarcelados, y perdió su cargo en la Biblioteca Nacional de Buenos Aires. Sin embargo, lejos de hacerle retroceder en su labor literaria, el escritor siguió creciendo en su patria y defendiendo sus ideales, lo que hizo que, con la caída del peronismo, el nuevo gobierno lo designara director de la Biblioteca Nacional. A partir de ahí, se sucedieron los reconocimientos, que culminaron con el Premio Cervantes en 1979. En 1986 el cáncer que le diagnosticaron lo llevó a fijar su residencia en Ginebra, ciudad a la que siempre había guardado estima, donde falleció meses más tarde, el 14 de junio.

El legado dejado por el escritor argentino ha sido objeto de muy diversas interpretaciones, y el principal acuerdo es que trasciende todo tipo de dogmatismo y clasificación. Por eso, tal vez lo más sensato sea recomendar su lectura; una inmersión en un universo que aúna conceptos tan opuestos como lo fantástico y lo racional en un derroche intelectual e imaginativo.



Obras destacadas

Ficciones - Jorge Luis Borges Ficciones
Jorge Luis Borges
El Aleph - Jorge Luis Borges El Aleph
Jorge Luis Borges
La muerte y la brújula - Jorge Luis Borges La muerte y la brújula
Jorge Luis Borges
Inquisiciones - Jorge Luis Borges Inquisiciones
Jorge Luis Borges
El libro de arena - Jorge Luis Borges El libro de arena
Jorge Luis Borges

Bibliografía

Libros de cuentos

Ensayos

 

Libros de poesía

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