Jane Austen es uno de esos fenómenos de la literatura que no se pueden explicar con palabras. Si bien a lo largo de su vida no gozó de tan alta estima, sus libros no han dejado de ser vendidos desde entonces, y su ficción parece soportar con una extraña fuerza interior el paso del tiempo. Cuando se cumplen ya dos siglos de su muerte, su nombre sigue en todas las listas de escritores, y el Banco de Inglaterra ya ha anunciado la impresión de un billete de 10 libras con su imagen.

Sus libros exploran la psicología de los personajes de un ambiente acomodado de la Inglaterra agrícola. La insistencia en personajes femeninos fuertes, que ven su libertad cercenada por el matrimonio y la falta de independencia, han servido de inspiración y han emocionado a diferentes generaciones. Sin embargo, su clasificación como escritora feminista puede ser ampliamente discutida.

A caballo entre el siglo XVIII y el XIX, el feminismo tal y como lo conocemos no existía mientras Austen escribía. Su vida, además, no fue un ejemplo de rebeldía, ya que no abandonó nunca la dependencia familiar. Sus personajes, además, jamás afrontan una lucha abierta contra las constricciones morales que la sociedad de su tiempo imponía.

Por otro lado, hay quienes opinan que el movimiento feminista encabezado por mujeres como Mary Wollstonecraft, debe mucho a la observación sutil y silenciosa de Austen. Aunque la autora de Orgullo y prejuicio jamás tuviera la intención reformista de enfrentar las convenciones sociales; a través de sus escritos puso de manifiesto las sutilezas de la vida interior y los efectos de la moral dominante sobre los individuos.

Y es que Austen fue la maestra del diálogo interno, y dio vida como nadie a los pensamientos de sus personajes. Así, participamos de su vida íntima y sentimientos, y se nos revelan como seres perfectamente racionales, sutiles y enteros. La inteligencia que se plasma en sus obras no es la de una revolucionaria, sino la de una observadora.

Es ahí donde reside el secreto del éxito de su obra. Si bien no se la puede clasificar como activista, contribuyó a analizar la realidad, a exponer los problemas cotidianos; y eso es un paso inexcusable. Si seguimos disfrutando de Austen hoy en día es por su exquisita capacidad de recrear nuestros universos internos, de entender las sutilezas de nuestro pensamiento, de arrojar un poco de luz sobre el infinito pozo del misterio del ser humano.


Novelas y relatos de Jane Austen

Ilustraciones de 1909 para coleccionistas

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