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100 años en busca del tiempo perdido


Edición original de "En busca del tiempo perdido", de Marcel ProustAyer 14 de noviembre se cumplieron 100 años desde la publicación original de Por el camino de Swann, el primero de los siete volúmenes que componen la gigantesca obra central de Marcel Proust, En busca del tiempo perdido. Aunque lo cierto es que, pese a considerarse hoy un hito en la literatura universal y una de las obras más destacadas del siglo XX, no lo tuvo tan fácil el escritor francés para hacer despegar a su gran proyecto. Lo experimental y denso de su obra chocó con lo que las editoriales buscaban, que sistemáticamente la rechazaron. No en vano ocupa un puesto preferente en nuestra lista de escritores que fueron rechazados antes de triunfar.

Pese a todo, Proust no se dio por vencido y pagó de su propio bolsillo a la editorial Grasset, que publicó la mencionada primera parte el 14 de noviembre de 1913. Seis años después accedería a publicar una versión modificada la editorial Gallimard, que editaría también los siguientes volúmenes. El último de ellos, El tiempo recobrado, vio la luz en 1927, cinco años después del fallecimiento del escritor, lo que habla del discreto éxito que tuvo en vida, sobre todo fuera de Francia.

Un siglo después, por suerte, se le ha devuelto a Proust parte de su “tiempo perdido” en forma de alabanzas. Si bien no faltan aquellos que lo tacharían de “tostón”, críticos en todo el mundo destacan hoy la habilidad del escritor francés para hablarnos de la verdad, la eternidad y el universo a través de los detalles. Esta cita del tercer volumen de En busca del tiempo perdido resume a la perfección esa “búsqueda” de uno mismo que caracteriza al autor:Marcel Proust - IberLibro

“[…] para dar a conocer la verdad no es necesario decirla, y quizá podamos captarla con mayor certidumbre, sin necesidad de esperar a las palabras y sin siquiera tenerlas mínimamente en cuenta, en mil señales externas e incluso en determinados fenómenos invisibles que son, en el mundo de los caracteres, lo mismo que los cambios atmosféricos en la naturaleza física. Quizá podría haberlo sospechado, pues yo mismo, a la sazón, solía decir a menudo cosas totalmente ajenas a la verdad, mientras la daba a conocer mediante tantísimas confidencias involuntarias de mi cuerpo y de mis actos”.

Si queréis sumergiros en este insólito viaje a través de la conciencia, no os perdáis la amplia oferta de libros de Marcel Proust que tenemos en IberLibro. Bon voyage!

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