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Literatura Rusa y la importancia de las traducciones


Ayer se publicó en un conocido diario español un interesante artículo sobre el oficio de traductor en España, en el que Francisco Uriz (premio Nacional a la Obra de un Traductor 2012) dice que los traductores literarios españoles han pasado, en medio siglo, del “traducir en España es llorar” al “traducir en España es una profesión”. ¿Pero están hoy en día estos profesionales suficientemente reconocidos?

Siempre que pienso sobre la importancia de las traducciones me viene a la cabeza la literatura rusa, esa grande olvidada en España.  Si disfrutáis con la literatura rusa supongo que os costará entender por qué era ignorada de esta forma en nuestro país. Está claro que se trata de una literatura compleja, tan compleja como la sociedad en la que nace pero, al mismo tiempo, sus obras poseen una extraordinaria belleza estética nacida de la fusión perfecta entre la intensidad del romanticismo y el realismo, lo que la hizo triunfar de una manera sin precedentes en el resto de Europa. Tanto es así que las obras de autores rusos como León Tolstoi, Dostoyevski o Pushkin nunca pasan de moda, se reeditan sin pausa y se llevan a las salas de cine.

¿Entonces por qué en España no triunfaba? La respuesta es más sencilla de lo que parece: por la falta de traducciones directas. En los últimos años obras maestras de los autores anteriormente citados y de otros grandes autores rusos del siglo XX, como Nabokov o Boris Pasternak, se reeditan y traducen directamente del ruso para recuperar los matices que se perdieron en el camino de las traducciones indirectas.

En definitiva, no se debe infravalorar la labor de los traductores. Hemos tenido que esperar muchos años para poder disfrutar de los grandes de la literatura rusa, pero gracias a ellos finalmente podemos y, aunque se encuentren siempre a la sombra de los autores, es importante reconocer su trabajo.

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