Arte y propaganda

Coleccionando la historia política del siglo XX

Pedro Carrera Hortas

Asociar conceptos como el arte y la propaganda puede parecer contradictorio. Puede, incluso, parecer irresponsable. Sin embargo, la palabra “propaganda” no tuvo siempre las maquiavélicas connotaciones de manipulación que le atribuimos hoy en día. La relación entre arte y política fue siempre estrecha, y los gobernadores vienen utilizando el arte para fortalecer su poder desde los tiempos más remotos. ¿Qué fue el Coliseo de Roma si no un símbolo del poder del Imperio?

A lo largo del siglo XX se produjeron cambios estructurales en la sociedad que elevaron el nivel de influencia del arte y la propaganda al máximo. Los estados y organizaciones colectivas utilizaron todo el poder visual a su alcance para influenciar al máximo número de ciudadanos. Siguiendo la teoría de Toby Clark en su libro Arte y propaganda en el siglo XX, hemos elaborado este compendio de pósters e ilustraciones internacionales que en su momento fueron destinados a la influencia política, y hoy son piezas de colección que dan testimonio del pasado.

Arte y propaganda en el siglo XX, Toby Clark

Pósters como los que aquí se encuentran no son una excepción en IberLibro. Muchos de los vendedores que trabajan con nosotros son especialistas en este tipo de artículos históricos y ponen a su disposición una gran variedad de objetos. Algunos de los más cotizados son pósters de deporte, de artistas famosos o acontecimientos señalados. Sin embargo, los más demandados son aquellos que cuentan con una historia detrás, y que poseen un valor histórico. Por ese motivo hemos querido ofrecer esta valiosa colección que repasa el arte y la propaganda política a lo largo del siglo XX.

Revolución y modernidad

En torno al pensamiento de autores como Karl Marx o Friedrich Engels se desarrolló a principios del siglo XX un amplio espectro de ideologías revolucionarias. Anarquismo, comunismo o socialismo tenían sus divergencias, pero todas apelaban a una movilización nunca antes vista de la población. Para mantener en un alto grado de movilización a la ciudadanía se necesitaba una fuerte estrategia de comunicación, influencia y propaganda. Por ello, todos los ideológos coincidían en afirmar que el arte era una pieza clave; sin embargo, nadie definió exactamente cómo debía de producirse.

Así, en la primera mitad del siglo encontramos que el tratamiento de la clase obrera a través de el arte fue un motivo fundamental, aunque afrontado desde muy diferentes perspectivas. Fernand Léger y Käthe Kollwitz se consideraron ambos artistas realistas. Sin embargo, el primero retrata a la clase obrera de un modo impersonal que remite a su condición universal, conceciéndoles además una dignidad escultural en sus dibujos. Por otro lado, las pinturas de Kollwitz reflejan situaciones únicas e individuales cargadas de un incierto dramatismo que no se sabe muy bien de dónde procede. Mientras que unos optaron por el bello triunfalismo, otros se dedicaron a retratar el crudo sufrimiento.

En los países no europeos esta época coincidió con el desarrollo del estado post-colonial y la reivindicación de una nueva idiosincrasia nacional. Los murales de Diego Rivera dan buen testigo de ello, así como esta bellísima pintura de una joven indígena mostrando una mirada decidida y una sonrisa confiada.

Cartel de Fernand Léger

Dibujo original de Käthe Kollwitz

Native Girl, de Diego Rivera

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Comunismo, fascismo y democracia

Tratar el tema del arte y la propaganda estalinistas o en el Tercer Reich es asunto de extremada delicadeza. Uno corre el riesgo, al exponer conjuntamente expresiones artísticas de estas ideologías y buscar similitudes entre ellas, de difuminar diferencias morales fundamentales. Sin embargo, creemos que es necesario entender el funcionamiento de la maquinaria ideológica y el papel que el arte y la propaganda jugó en la historia reciente del mundo.

Mientras los estados comunistas construían un imaginario en torno a la figura del heroico proletario y el desarrollo tecnológico, incluyendo frecuentemente maquinaria pesada u otros signos de desarrollo como libros en referencia a la educación; las democracias adoptaron una clara postura anti-comunista, frecuentemente representando al bolchevismo con figuras bárbaras, sanguinarias y anti-civilizadas. A su vez, los estados fascistas apelaban a un imaginario de pureza clásica, en los cuales las figuras estilizadas recuerdan la nobleza sencilla del trabajo.

Cartel húngaro de 1950

Arte oficial del Tercer Reich

Ayuda a detener el comunismo, 1960

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Propaganda de guerra

Ningún tema elevó tanto la creatividad ni rebajó tanto los escrúpulos de los propagandistas como la guerra. Necesitando el apoyo general de la población, no solamente pasivamente, sino de forma activa; todos los estados recurrieron a los sistemas más poderosos de sugestión. Desde el exhaltamiento patriótico hasta el chantaje emocional, la lista es larga.

La táctica empleada sobre todo por los países anglófonos, principalmente Reino Unido y Estados Unidos, fue la de presentar el deber de guerra como un imperativo moral hacia la nación. La figura del Tío Sam, con su dedo índice acusador y su serio semblante exhortaban a los jóvenes a cumplir con lo que se presentaba como un deber. En los países mediterráneos se optó por el enfoque más patriótico, y en la Guerra Civil Española se imprimieron carteles que mezclaban la llamada a la guerra con el levantamiento revolucionario obrero. Los ejemplos son numerosos, eche un vistazo a la página especializada en propaganda de guerra.

Uno de los casos más curiosos es la serie "Careless Talk", un conjunto de pósters impresos durante la Segunda Guerra Mundial con el propósito de recordar a los ciudadanos que no compartieran información acerca de posiciones de guerra, ya que podrían ser filtradas al bando enemigo.

Lo que sé me lo guardo para mí

Los nuestros combaten por la libertad frente al terror

Obreros y campesinos, a las armas

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¿Y después?

Hacia finales de siglo comenzó a desarrollarse una nueva tendencia, la de la propaganda underground o no oficial. Artistas y colectivos empezaron a reivindicar a través del arte y la propaganda diferentes luchas sociales como la del feminismo, la independencia nacional o la corrupción de los gobiernos. La lucha entre los partidarios del arte abstracto y el arte comprometido dio lugar a un interesante debate sobre la relación entre arte y política. Pero eso, la propaganda de protesta, ya es otra historia, y quedará para otra ocasión.



¿Le ha impresionado esta propaganda?