Latinum per se. Método progresivo de latín (Textos Docentes)

 
9788415031963: Latinum per se. Método progresivo de latín (Textos Docentes)
Ver todas las copias de esta edición ISBN.
 
 

Latinum per se. Método progresivo de latín editado por Publicaciones de la Universidad de Zaragoza

"Sinopsis" puede pertenecer a otra edición de este libro.

Críticas:

Revista Estudios Clásicos núm.142, 2012, pp. 119-134 “Cada maestro”, suele decirse, “tiene su librillo” y lo que para uno es efectivo, para otro a lo mejor no lo es. No obstante, de todos –gusten o no gusten– se pueden sacar muchas cosasde provecho. Por ello, inicio esta reseña con una afirmación contundente: Latinum per se es un manual a todas luces interesante. ¿Por qué? Básicamente por dos motivos: primero porque modifica esquemas que, por costumbre o comodidad, para bien o para mal, se habían configurado en la enseñanza del latín; y, en segundo lugar, porque intenta aunar los dos métodos más extendidos hoy en día para estudiar latín, el llamado tradicional y el activo. Veamos primero cuáles son esos esquemas fijos que, en mi opinión, pueden llegar a perjudicar el aprendizaje del latín y cómo en cierta forma lo subsana Encuentra Ortega. Tanto los estudiantes de Bachillerato como aquellos que cursan los grados de cualquier Filología,incluso la Clásica, suelen enfrentarse casi siempre a los mismos autores clásicos y parece como si la Literatura Latina se redujera a poco más de una docena de nombres, como Julio César, Cicerón (normalmente sólo sus obras oratorias), Tito Livio, Nepote, Salustio, Tácito, Catulo, Horacio, Marcial, Ovidio, Petronio, Plauto y Virgilio (sobre todo Eneida). Y la literatura Latina contiene muchísimos más escritores interesantes y útiles para el estudiante del latín. “Son los autores clásicos por antonomasia”, dicen. Es posible pero afortunadamente el por antonomasia no hace la ley. Asimismo a veces, por querer dar más importancia al contenido del texto que a la lengua o explicar muchas cosas en poco tiempo, los propios profesores de latín –también los universitarios– recurren a traducciones antes que a los textos originales, desvirtuando entonces la esencia, la razón de ser, de la filología. En este manual se incluye un elevado número de textos en latín (más de 100) de distintas épocas –desde el s. II a.C. hasta el Renacimiento–, de varios géneros –epistolar, epigramático, oratorio, épico... –, transmitidos en distintos formatos –libro, grafitos, piedra– y,sobre todo, de temas muy diversos y variopintos, que van desde la jornada de un monje,hasta recetas de cocina, consejos médicos, vida cotidiana de un romano, relatos mitológicos y poemas de amor, pasando por textos militares, arquitectónicos o biografías de personajes ilustres como Julio César o Carlo Magno; y que aportan una información de interés no sólo lingüístico y literario, sino también histórico y social. Esto es, sin lugar a dudas, un notable atractivo y, en mi opinión, el mayor mérito de este libro, pues, en palabras de su autor, “Esta variedad permite presentar el latín como un sistema lingüístico complejo, vivo y en evolución, mucho más rico y cercano de lo que traslucen los monumentos literarios considerados modelos de clasicidad” (p. 7). Veamos ahora cómo el autor combina los dos métodos antes mentados. El tradicional –terminología ésta errónea ya que poco tiene que ver con la forma de enseñar latín desde el Humanismo hasta el siglo XVIII– se basa en el análisis morfosintáctico del texto y en su traducción, como si no haciéndose uno no pudiese lograrse el otro. Se suele recurrir primero a frases sueltas, sacadas de su contexto, y después a textos, todos ellos de dificultad progresiva. Este sistema se ha llevado al límite en algunos libros al poner, por ejemplo, en las primeras lecciones la frase pecunia non olet. La cara de asombro e incomprensión de los alumnos es enorme, aún después de haberles explicado que se hace alusión al impuesto que puso Vespasiano para recoger la orina de las letrinas. ¿Se imaginan a un alumno de Filología Inglesa analizando morfosintácticamente a Shakespeare o Walter Scott antes de leerlo o traducirlo? El método activo, en cambio, aborda el latín como una lengua moderna. Entender el texto es, pues, lo importante, la traducción es algo secundario y el análisis lingüístico algo terciario. Este sistema se está cobrando cada vez más adeptos, sobre todo entre los profesores de Secundaria –aunque afortunadamente también alguno de universidad–, que se lanzan a dar sus clases en latín, no con la errónea idea de usar el latín como medio de comunicación (que en algunas ocasiones sí es así), sino como una forma más rápida y útil para que el estudiante pueda asimilar vocabulario y estructuras latinas que le sirvan más adelante para leer y entender los textos antiguos sin necesidad de analizar y traducir. Habida cuenta de ello dan los circuli Latini que proliferan por todo el mundo –cada vez más en España y cuyos miembros no son necesariamente filólogos clásicos–, las incontables páginas web y blogs íntegramente en latín (p.e.: http://jortaga.blogs.uv.es; http://sandra-ramosmaldona-do.blogspot.com.es/; http://scholarisopus.wordpress.com/) o las entidades que organizan cursos y actividades donde el latín es la lengua vehicular (p.e.Viuarium Nouum). Son muchos los métodos activos que hoy en día se aplican en las aulas y sirven también para autodidactas, siendo acaso los más habituales el método Orberg (Familia Romana y Roma Aeterna), el Reading Latin, el Curso de Latín de Cambridge o la Vita Horatii de Oxford (cf. J.M. Ruiz Vila, “Latine scribere hodie. Un apunte bibliográfico”, Tempus 27,2001, 37-50). En todos ellos los textos –que no frases sueltas– son de dificultad progresiva y tanto los conceptos gramaticales como el vocabulario se aprenden paulatinamente. ¿Este sistema posibilita al alumno para, después de dos años, leer y entender a Cicerón o Virgilio? Normalmente no, pero ¿acaso los alumnos de inglés o francés, después de cuatro años,pueden leer a Byron, Boudelaire, Henry James o Flaubert? Este método lo que sí facilita es que en el menor tiempo posible el estudiante pueda llegar a entender un texto original en latín. Encuentra Ortega aspira al método activo, aunque no puede desligarse del tradicional –seguramente por la propia formación que ha recibido–. Prueba de ello son, por ejemplo,los enormes listados de vocabulario que aparecen en los textos, sin progresión alguna, o el hecho de que los textos sean de una dificultad muy dispar. El manual consta de ocho capítulos que, tras presentar uno o varios textos en latín, con sus respectivas preguntas sobre el texto también en latín, contienen los siguientes apartados: “De sono et uoce”, donde se comentan las leyes fonéticas y prosódicas; “Ars grammatica” o explicaciones morfosintácticas; “Latinum familiare” o explicación de la evolución del latín a las lenguas romances; “Tua uerba auge!”, centrado en la formación y asi milación del vocabulario; “Celebres sententiae ”; “Latinum per saecula” con textos posteriores a los denominados clásicos; y los apartados de ejercicios “Grammaticam exerce!” y “Linguam Latinam exerce!”. En el libro aparecen muchas imágenes y esquemas, elaborados en su mayoría por el propio autor, que facilitan e ilustran las explicaciones. Se podrían destacar, por su claridad y utilidad, por ejemplo, los mapas donde se recogen las ciudades en las que nacieron los principales autores romanos (pp. 28-9), o la copia de una tablilla de Vindolanda (Gran Bretaña) en la que se muestra la escritura capital cursiva (p. 313), con la que tan poco suelen estar los estudiantes familiarizados. Al libro se le pueden hacer algunas objeciones, o más bien sugerencias. Dado que este manual podría servirle a autodidactas, faltaría un apéndice con las soluciones a los ejercicios. Asimismo sería aconsejable incluir un índice de textos y poner la referencia exacta de la obra de la que están extraídos; y en el apartado de celebres sententiae se echa en falta algunas explicaciones del contexto y la indicación de su autor. Este libro, en conclusión, aporta nuevos aires a la cantidad de manuales de latín y se erige como un útil método para profesores y alumnos y una interesante herramienta de apoyo. ESTEBAN BÉRCHEZ CASTAÑO SEEC Valencia

Reseña del editor:

Latinum per se, el latín contado por sí mismo, es el motivo que anima el método que aquí se presenta. Las unidades que lo componen intentan ofrecer un mosaico de los diversos aspectos lingüísticos y culturales que acompañaron al latín y que siguen de alguna manera vivos en las lenguas y culturas que originó. Entre ellos destacan los tipos de texto en que el latín se expresó, los distintos propósitos en que fue empleado como medio de comunicación, y la peculiar visión del mundo de la cultura romana, la cual impregna y recorre sus escritos.

"Sobre este título" puede pertenecer a otra edición de este libro.

Comprar usado Ver libro

Gastos de envío: EUR 28,99
De España a Estados Unidos de America

Destinos, gastos y plazos de envío

Añadir al carrito

Los mejores resultados en AbeBooks

1.

Encuentra Ortega, Alfredo
Publicado por Publicaciones de la Universidad de Zarag
ISBN 10: 8415031963 ISBN 13: 9788415031963
Antiguo o usado Cantidad disponible: 1
Librería
Atmosphere Books
(DH, SE, España)
Valoración
[?]

Descripción Publicaciones de la Universidad de Zarag. Condición: Muy Bueno / Very Good. Nº de ref. del artículo: 100000000362441

Más información sobre este vendedor | Contactar al vendedor

Comprar usado
EUR 216,00
Convertir moneda

Añadir al carrito

Gastos de envío: EUR 28,99
De España a Estados Unidos de America
Destinos, gastos y plazos de envío