Candil de payaso. Paseos trémulos en mi roulotte, rayuela de versos donde poder macerar mi recuerdo, los muchos recuerdos, posee la voz del rasgueo de la guitarra, casi la voz de un cantante country. Allá por 1996 comienza el deambular, mi deambular, primero por la misma Ciudad Real que asistió a mis infantiles y adolescentes pasos; luego Andalucía abría sus diferentes paletas para recibir con los brazos abiertos a este payaso de sonrisa siempre pintada en su cara, de pantalones bombachos y de zapatones blancos, muy blancos… Jaén, Lebrija (Sevilla), Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) y de nuevo Ciudad Real con sus Tablas de Daimiel, con sus Lagunas de Ruidera, Almagro, etc., abrirían los frisos con que la paleta de este humilde payaso expresaba su periplo exterior, hermoso, forjado por la belleza variopinta de las localidades y callejuelas; y su periplo interior, aún más importante, expresado en esa búsqueda de su luz, de su sonrisa y de sus migas de pan que tan generosamente llevaba en su hato… No hay que olvidar que estos paseos no tendrían sentido sin percibir la paleta enamorada del protagonista; sus sueños, sus desvelos, sus fracasos… y su búsqueda de la mujer ideal que culminaría con el encuentro de mi Mariiita con quien hoy convive este humilde payaso. Tampoco quiero quitar protagonismo a los niños, ay mis niños, ellos reflejan en su mirada la inocencia y la franqueza de los instintos más primarios del ser humano… la inocencia y franqueza de este payaso, tantas veces con ojos de niño que canta una y otra vez este improvisado cantante con sus cuerdas de guitarra. De Pruden Tercero Nieto, 23 de julio de 2014
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Candil de payaso. Paseos trémulos en mi roulotte, rayuela de versos donde poder macerar mi recuerdo, los muchos recuerdos, posee la voz del rasgueo de la guitarra, casi la voz de un cantante country. Allá por 1996 comienza el deambular, mi deambular, primero por la misma Ciudad Real que asistió a mis infantiles y adolescentes pasos; luego Andalucía abría sus diferentes paletas para recibir con los brazos abiertos a este payaso de sonrisa siempre pintada en su cara, de pantalones bombachos y de zapatones blancos, muy blancos... Jaén, Lebrija (Sevilla), Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) y de nuevo Ciudad Real con sus Tablas de Daimiel, con sus Lagunas de Ruidera, Almagro, etc., abrirían los frisos con que la paleta de este humilde payaso expresaba su periplo exterior, hermoso, forjado por la belleza variopinta de las localidades y callejuelas; y su periplo interior, aún más importante, expresado en esa búsqueda de su luz, de su sonrisa y de sus migas de pan que tan generosamente llevaba en su hato... No hay que olvidar que estos paseos no tendrían sentido sin percibir la paleta enamorada del protagonista; sus sueños, sus desvelos, sus fracasos... y su búsqueda de la mujer ideal que culminaría con el encuentro de mi Mariiita con quien hoy convive este humilde payaso. Tampoco quiero quitar protagonismo a los niños, ay mis niños, ellos reflejan en su mirada la inocencia y la franqueza de los instintos más primarios del ser humano... la inocencia y franqueza de este payaso, tantas veces con ojos de niño que canta una y otra vez este improvisado cantante con sus cuerdas de guitarra. De Pruden Tercero Nieto, 23 de julio de 2014
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Paperback. Condición: new. March, Rocío Ilustrador. Paperback. Candil de payaso. Paseos tremulos en mi roulotte, rayuela de versos donde poder macerar mi recuerdo, los muchos recuerdos, posee la voz del rasgueo de la guitarra, casi la voz de un cantante country. Alla por 1996 comienza el deambular, mi deambular, primero por la misma Ciudad Real que asistio a mis infantiles y adolescentes pasos; luego Andalucia abria sus diferentes paletas para recibir con los brazos abiertos a este payaso de sonrisa siempre pintada en su cara, de pantalones bombachos y de zapatones blancos, muy blancos. Jaen, Lebrija (Sevilla), Sanlucar de Barrameda (Cadiz) y de nuevo Ciudad Real con sus Tablas de Daimiel, con sus Lagunas de Ruidera, Almagro, etc., abririan los frisos con que la paleta de este humilde payaso expresaba su periplo exterior, hermoso, forjado por la belleza variopinta de las localidades y callejuelas; y su periplo interior, aun mas importante, expresado en esa busqueda de su luz, de su sonrisa y de sus migas de pan que tan generosamente llevaba en su hato. No hay que olvidar que estos paseos no tendrian sentido sin percibir la paleta enamorada del protagonista; sus suenos, sus desvelos, sus fracasos. y su busqueda de la mujer ideal que culminaria con el encuentro de mi Mariiita con quien hoy convive este humilde payaso. Tampoco quiero quitar protagonismo a los ninos, ay mis ninos, ellos reflejan en su mirada la inocencia y la franqueza de los instintos mas primarios del ser humano. la inocencia y franqueza de este payaso, tantas veces con ojos de nino que canta una y otra vez este improvisado cantante con sus cuerdas de guitarra. De Pruden Tercero Nieto, 23 de julio de 2014 This item is printed on demand. Shipping may be from our UK warehouse or from our Australian or US warehouses, depending on stock availability. Nº de ref. del artículo: 9781502768933
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