Alimento Espiritual Para Un Alma Que Busca - Tapa blanda

Bellerive, Joseph

 
9781491849729: Alimento Espiritual Para Un Alma Que Busca

Sinopsis

En una época en la que se nos anima a tomar decisiones basadas en nuestros sentimientos, es importante saber que los sentimientos nos pueden empujar a cometer muchos y grandes errores en nuestras vidas, a hacernos daño a nosotros mismos y a herir a los demás. Ellos pueden ser la causa de nuestra miseria, especialmente si somos sensibles y susceptibles. La difi cultad está en que los sentimientos nos pueden dar una percepción equivocada de lo que está pasando y hacernos creer que la mentira que tenemos en la mente es la verdad, mientras que la verdad puede que esté muy lejos de lo que percibimos y no darnos cuenta. En nuestro viaje espiritual, los sentimientos pueden ser como tentaciones. Si los escuchamos y nos vamos tras ellos, podemos rechazar o destruir una gracia que el Señor nos haya enviado. Si estamos involucrados en alguna relación con una o varias personas y hay algo que no entendemos, antes de hacer cualquier acusación es mejor preguntar y verifi car si la percepción que tenemos es realmente cierta. Muchas relaciones hoy quedan destruidas porque alguien involucrado percibió algo y, de repente, comenzó una guerra basada en sus apreciaciones y sentimientos. Este libro está escrito para acompañar a aquellos que deciden entrar en un viaje espiritual siguiendo al Señor, para que puedan ser prudentes en el uso de sus sentimientos. La fe es una buena herramienta para canalizar nuestros sentimientos de una manera apropiada. El hecho de seguir al Señor por la fi delidad a la fe sin duda nos ayudará a todos a evitar la violencia, confl ictos y divisiones que no vienen del Espíritu Santo, sino del enemigo.

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Fragmento. © Reproducción autorizada. Todos los derechos reservados.

Alimento Espiritual para un Alma Que Busca

By Joseph Bellerive

AuthorHouse

Copyright © 2014 Padre Joseph Bellerive, J.C.D.
All rights reserved.
ISBN: 978-1-4918-4972-9

Contents

Agradecimientos, ix,
Prólogo, xi,
Introducción, xiii,
Dios Vino Para Salvarnos Juntos, No Individualmente, 1,
No Se Puede Servir A Dos Señores Al Mismo Tiempo, 3,
Obediencia Y Fidelidad: Dos Virtudes Requeridas En Un Profeta, 5,
La Iglesia Es El Lugar Donde Llenamos Nuestros Tanques, 7,
El Señor Nos Ofrece Siempre Fuerzas Para Afrontar Nuestras Enfermedades, 9,
Nuestra Misión Es Hablar Por El Señor, 11,
Siempre Es Una Bendición Para Una Persona Ser Paciente, 13,
La Conversión Es Una Tarea Continua, 15,
El Señor Volverá Para Juzgar A Vivos Y Muertos, 17,
Tenemos Que Ser Personas De Esperanza, 19,
No Podemos Caminar Solos En La Fe, 20,
Dios Está Siempre Cerca De Nosotros, 22,
Sean Fieles Al Señor, Caminen Con Él En Su Iglesia, 23,
El Corazón Del Hombre Ha Sido Creado Por Dios Y Nada Más, 24,
El Señor Es El Único Médico Que Puede Curarnos, 26,
La Pobreza De Espíritu Es La Llave Para Dejar Entrar A Dios En Nuestro Corazón, 27,
El Reino De Dios Está Entre Nosotros Por Medio De La Eucaristía, 30,
La Fe Es Un Acto De Humildad, 32,
El Magisterio Es Un Símbolo De Armonía, 34,
Los Seguidores De Jesús Tienen Que Estar Dispuestos A Compartir Su Destino, 36,
No Es Fácil Ser Profeta, 38,
Las Acciones Hablan A Dios Más Alto Que Las Palabras, 40,
La Oración Trae Paz Al Corazón, 41,
Somos Llamados A Glorificar A Dios Tanto En Tiempos Buenos Como En Tiempos Malos, 42,
¿A Quién Debemos Fidelidad Y Obediencia?, 44,
La Humildad Es El Primer Paso Para Creer En Dios, 46,
El Verdadero Amor Requiere Que Nos Entreguemos Totalmente, 47,
Nuestra Salvación Es Un Don De Dios, 49,
La Conmemoración De Los Fieles Difuntos, Un Deber De Los Cristianos, 51,
El Sentido De Pertenecencia A La Iglesia Universal, 53,
Nuestra Fe Nos Es Dada Para Pasarla A Los Demás, 54,
El Señor Realmente Tiene El Poder, 55,
El Espíritu Santo Nos Llama A Una Vida Nueva, 57,
Cristo Es Rey, Pero Es Muy Humilde, 59,
Se Requiere Mucha Humildad Para Servir A Dios, 61,
Un Corazón Generoso Es Un Regalo De Dios, 63,
La Fidelidad Trae Paz Al Corazón, 65,
¿Por Qué Hay Tanta Distracción En La Iglesia?, 67,
El Alimento Que Jesús Nos Da, No Es Comida Rápida, 69,
No Hay Necesidad De Ser Groseros Con Los Demás, 71,
Estamos Llamados A Dejar Nuestras Actitudes Humanas, 73,
Todo Puede Servir De Oración, 75,
La Iglesia Es Un Misterio, 77,
La Felicidad Que El Señor Nuestro Dios Da, Dura Para Siempre, 79,
El Señor Conoce Nuestra Fragilidad Y Nuestras Debilidades, 81,
El Amor De Dios Es Un Amor Sin Límite, 83,
El Diablo También Va A La Iglesia, 85,
Si Usted No Sabe, No Hable, 87,
¿Quién Puede Escapar Del Sufrimiento En Este Mundo?, 89,
El Señor Siempre Ayuda A Aquellos Que Confian En Él, 91,
El Amor Hacia El Otro No Debe Tener Precio, 93,
No Confíes Demásiado En Ti Mismo, 95,
La Santidad Y La Muerte, Dos Realidades De Nuestra Fe Y De Nuestra Vida, 97,
Debemos Ser Fieles A Dios Y A Los Demás, 99,
La Iglesia Continúa Enfrentándose A Múltiples Desafíos, 102,
Necesitamos Sabiduría Para Permanecer Fieles A La Fe, 105,
Hoy Ha Nacido Un Salvador: Cristo Es El Señor, 108,
El Hombre, Un Ser Irreproducible E Irreemplazable, 111,
Las Bienaventuranzas, Signos Del Amor De Dios, 114,
La Verdadera Fe Necesita Obediencia, 117,
Él Me Ha Dicho Todo Lo Que He Hecho, 119,
Un Suceso Absolutamente Único E Imposible De Probar Racionalmente, 121,
¿Por Qué Seguir Llorando Por Nuestro Destino?, 124,
El Señor Nos Llama A Cada Uno Por Su Nombre, 126,
Dios Quiere Llevarnos Juntos A Través De Su Iglesia, 129,
La Fe Y La Acción Van Unidas, 131,
Mantener La Fe En Dios Mientras Vivamos, 133,
La Necesidad De Un Encuentro Con El Señor, 136,
Hay Que Saber Esperar, 138,
La Resurrección Nos Llama A Una Vida Comprometida, 140,
La Palabra De Dios, Fuente De Nuestra Fuerza, 141,
La Iglesia Es Particularmente Sensible A La Discriminación, 144,
Jesús, Un Rey Que Comparte Nuestros Sufrimientos Y Nuestra Humanidad, 146,
Todos Podemos Ser Mensajeros Del Amor Y La Paz, 148,
Preparar El Camino Al Señor, 150,
El Encuentro Con El Señor Trae Gozo Al Corazón, 152,
La Manifestación Del Señor, Un Gran Don Para El Mundo, 154,
El Bautismo Del Señor Nos Llama A Servir A La Causa De La Paz, 156,
Haced Lo Que Él Os Pida, 158,
La Presencia De Dios En Nuestra Vida Nos Trae Consuelo, 160,
Nuestro Comportamiento Como Adultos Influirá En El Futuro De Nuestros Hijos, 162,
Ser Otra Presencia De Cristo En La Comunidad, 165,
La Especifidad De La Fe Católica, 168,
La Necesidad De La Oración, 170,
El Rostro Del Señor Es Puro, Y En Él Ho Hay Hipocresía, 172,
Es Saludable Para Nosotros Cambiar Nuestro Corazón, 175,
Un Momento Perfecto Para La Reconciliación, 177,
El Amor Es La Novedad Que El Señor Espera De Nosotros, 180,
El Aspecto Positivo Del Sufrimiento, 182,
Salir De Su Tumba, 185,
La Resurrección Del Señor, Símbolo De Misericordia Y Compasión, 188,
Bienaventurados Los Que Creen Sin Ver, 191,
La Vida Nueva Traída Por Jesús Resucitado De Entre Los Muertos, 193,
Jesús Es Nuestro Buen Pastor, 196,
Dios Está Presente En El Corazón De Todos, 199,
La Ascensión Del Señor, Un Signo De Bendiciones Sobre Nosotros, 202,
El Perdón Del Señor Es Un Acto De Amor Hacia Nosotros, 205,
La Identidad De Cristo En Nuestras Vidas Es Un Reto, 208,
La Libertad Es Uno De Los Dones Más Preciosos Que El Señor Nos Ha Dado, 210,
Si Somos Verdaderos Creyentes, Hemos De Ser Personas De Reconciliación, 213,
Todos Nosotros Hemos Sido Bendecidos Por El Señor, 216,
La Presencia Del Señor En Nuestras Vidas, 219,
Dios Da Vida Al Hombre, 222,
El Cielo Es La Meta De Todos Los Cristianos, 225,
La Pobreza Puede Ser Una Fuente De Corrupción, 228,
¿Quién Se Salvará?, 232,
La Importancia De La Cena Eucarística, 235,
Debemos Incluir A Dios En Todas Las Circunstancias De Nuestra Vida, 237,
La Generosidad Paternal De Dios, 240,
El Papel Del Dinero: Símbolo O Ídolo, 243,
Todos Tenemos Algunas Posesiones, 246,
Estamos Llamados A Hacer El Bien A Los Demás, 250,
La Grandeza De Nuestra Fe, 253,
Jesús Es El Primer Misionero Dado Al Mundo, 255,
Debemos Reconocer Nuestra Dependencia De Dios, 258,
El Señor Viene A Visitarnos, 261,
No Viviremos En La Tierra Para Siempre, 264,
Debemos Permanecer Fieles Incluso Si Somos Traicionados, 267,
Jesucristo, Un Rey, Pero No Como Los Reyes De Este Mundo, 272,
La Iglesia Del Señor Y Sus Leyes, 274,


CHAPTER 1

Dios Vino Para Salvarnos Juntos, No Individualmente


La oración, que es comunicación con Dios, forma parte de nuestra naturaleza humana, y es tan importante en la vida de una persona como el respirar. En efecto, necesitamos orar todos los días y es mientras oramos constantemente y juntos como podemos convertirnos en cristianos. ¿Qué sería de un ser humano si respirara solamente una vez al año? ¿Qué sería de un cristiano si fuera a orar con sus hermanos sólo una vez al año? Digamos hoy como oración: Gracias, Señor, por todas las maravillas que has llevado a cabo en nuestras vidas. Él es nuestro Señor, nuestro Dios y nuestro Salvador. Tomemos hoy la decisión de hacer de nuestro mundo, el mundo que el Señor ha amado tanto, un lugar en el que podamos ser honestos unos con otros, en el que hagamos felices a nuestro prójimo. Que sea un lugar donde podamos comunicarnos mutuamente y en el que pongamos nuestras diferencias a un lado para dar gloria y alabanza a Dios con un solo corazón. ¿Para qué estamos viviendo en este mundo si no es para amar? El problema es que muchos de nosotros, estamos equivocados en cuanto a la actitud que deberíamos tener en la vida, particularmente uno con el otro. No entendemos muy bien la razón y el sentido de nuestra existencia pues al ver la facilidad con la cual unas personas se enojan y no quieren reconciliarse con tal persona en particular. Todo eso es una tristeza pues, somos solamente algo en el Señor. El momento que nos paramos de respirar, si nos ponemos a fuera de Dios, ya no hay nada más y vamos de aquí como cualquier animal matado por un choque de vehículo en la carretera. Así no vale la pena tener esta actitud de orgullo pensando que somos mejores que los demás, pues todo eso puede desaparecer en un segundo. En todo esto, Dios es el Único que puede enseñarnos cómo amar. El respirar es el único elemento físico que nos mantiene. Bajo el misterio del Verbo encarnado, que se hizo carne según el testimonio de San Juan (Jn 1, 14), todos los seres humanos están confiados a la solicitud maternal de la Iglesia. Cualquier amenaza contra la dignidad de los seres humanos y de su vida toca el corazón de la Iglesia. La alcanza en el centro de su fe, en la encarnación del Hijo de Dios, y en su misión de anunciar el Evangelio de la vida. En unos tiempos en los que se proclaman solemnemente los derechos inviolables de las personas y en los que se afirma públicamente el valor de la vida, el derecho a la vida misma es negado y violado en la práctica, especialmente en los momentos más significativos de la existencia: el nacimiento y la muerte. Declarar el derecho al aborto o a la eutanasia y reconocerlos legalmente es algo que da a la libertad humana una dirección perversa e injusta, una capacidad absoluta a algunos grupos en contra de otros. Es la muerte de la verdadera libertad: "En verdad, en verdad os digo: el que vive en el pecado es esclavo del pecado". (Jn 8, 34)


No Se Puede Servir A Dos Señores Al Mismo Tiempo

La llamada de Jesús implica siempre dejar algo y, más aún, la mayoría de las veces es algo esencial: padre, madre, hermano, hermana, familia, hogar, etc. Se trata de algo muy difícil de llevar a cabo del todo, porque como seres humanos, tendemos a aferrarnos a las posesiones terrenales muy fácilmente. Nos apegamos rápidamente a hábitos y costumbres con los que estamos familiarizados, hasta el punto de ser intolerantes con respecto a lo que es distinto de lo nuestro. La realidad es que no podemos seguir a Cristo mientras nos aferremos a algo que no está de acuerdo con su programa de santidad. Esto puede ocurrir en el mundo civil, en la vida religiosa o en el ministerio parroquial. Cristo nos pide a cada uno de nosotros que rompamos con esos múltiples apegos que impiden que seamos completamente libres para cumplir nuestra misión. La cuestión es: ¿Sabemos qué apegos son necesario romper y qué redes nos enredan? Al igual que Jesús no se guardó celosamente su dignidad divina, sino que la puso a nuestro servicio, de la misma manera nosotros no debemos apegarnos celosamente a lo que nos impida seguir a Jesús. No resulta nada fácil dejar algo: malas costumbres, relaciones etc. Siempre hay excusas que consideramos lícitas. Más para seguir a Cristo, cada uno tiene que ir dejando las cosas que le vaya marcando el Espíritu. Hay ciertas personas que son capaces de dejar algo: un novio, para convertirse en monja carmelita; una novia, para entrar en el seminario y responder a la llamada del Señor. Otras renuncian a seguir una carrera (medicina, ingeniería, ...) para dedicarse a la vida sacerdotal, religiosa o misionera. Del mismo modo, las personas divorciadas que se han casado civilmente, o las que viven en una relación no acorde con el sexto mandamiento y quieren tener acceso a la Eucaristía, tienen que renunciar a su relación o casarse por la Iglesia Católica. No obstante, para tomar tal decisión, es necesario dar prioridad a Dios y estar dispuesto a crecer en la fe antes de correr el riesgo de empezar una relación sin saber si hay posibilidad de casarse nuevamente. Hay que saber esperar, pues en este mundo de hoy olvidamos cómo esperar y así nos metemos en situaciones que nos causan ansiedad y nos obligan a rechazar nuestra fe. Sería bueno para nosotros aprender a esperar, ya que muchas veces, para conocer verdaderamente a una persona, necesitamos fe y tiempo. La dificultad está en que tendemos a rechazar la fe y, además, nos cuesta esperar el tiempo necesario. Consecuentemente elegimos el camino de lo más fácil, que es, sin darnos cuenta, el camino del fracaso. Por eso, antes de tomar la decisión de meterse con alguien, hay que mirar lo que constituye el ser de la persona: su historia, su carácter, la manera que él o ella trate a su familia, su relación con Dios etc. El problema es que si uno no lo hace y prefiere usar más emoción que lógica, uno descubrirá con el tiempo que esa misma persona por quien uno ha dejado la fe, es ella que sembrará en su corazón decepción, pena y ansiedad. Así, cuando uno toma una decisión, hay que analizar todas las consecuencias y, hacer todo en unión con la voluntad de Dios, la cual nos dará la paz y la felicidad.


Obediencia Y Fidelidad: Dos Virtudes Requeridas En Un Profeta

Cuando Dios escoge a alguien para ser profeta, esa persona debe anunciar la Palabra de Dios de tal manera que abra los corazones de sus oyentes, no sólo al amor de Dios, sino también a sus mandamientos. No debería añadir nada ni retirar una coma de lo que se le da a proclamar. En un mundo en el que algunos oyentes no quieren escuchar la verdad y hacen todo lo posible para taparla, es un desafío para los que proclamen la palabra de Dios. Muchas veces estos oyentes, al sentirse amenazados por la verdad del mensaje, se toman la libertad y se arrogan el derecho de hacer acusaciones falsas para intimidar al profeta que les quiere guiar. Sin embargo, tanto el profeta como los oyentes, deben considerarse como siervos obedientes y fieles en su propia área de responsabilidad. Ésta es la razón por la cual la Iglesia constantemente nos recuerda nuestro deber de ser fieles a Dios y reorientar nuestras vidas, si queremos conocer a Dios. Nuestro compromiso con el Señor exige un rechazo del pecado y fidelidad a su mensaje. Si nos alejamos de la Palabra de Dios y de los sacramentos pensando que ya no necesitamos ir a la iglesia, y que podemos comunicarnos con Dios dondequiera que estemos, debemos arrepentirnos y reformar nuestras vidas. En efecto, Dios está en todas partes, pero espera que nosotros expresemos gratitud hacia Él en particular a través de la Eucaristía, que es nuestro pan de cada día. Para honrar el día del Señor debemos ir a su casa en ese día especial, a ese edificio construido y consagrado especialmente para Él, y alimentar nuestras almás con la Eucaristía. Sin este alimento, siempre tendremos la tentación de huir de la fe y de todo lo que es esencial para nuestra felicidad verdadera. Sin la Eucaristía no vamos a tener la fuerza necesaria para hacer frente a los numerosos desafíos de la vida. ¿Cuántas personas han caído en la trampa de no ir a misa porque han rechazado la doctrina del Catecismo o porque piensan que, al ser intelectuales con muchos diplomás y títulos, no necesitan a Dios? Es la Iglesia la que tiene la misión de preparar nuestros corazones para una causa mayor: representar la imagen de Dios aquí en la Tierra y tener acceso a su Reino. En verdad, dentro de la Iglesia podremos encontrar a líderes que hacen cosas y nos escandalizan, pero debemos confiar siempre en Ella, y su mensaje profético nos ayudará a vivir mejor nuestra vida en relación con los miembros de nuestra familia y con la sociedad. Eso es exactamente lo que el Señor Dios, a través del libro de Deuteronomio, está tratando de transmitir a cada uno de nosotros: "El que no escuche las palabras que el profeta hablará en mi nombre, será responsable ante mí por ello. Pero el profeta que tenga la presunción de decir en mi nombre una cosa que Yo no le haya mandado decir, o que hablare en nombre de dioses ajenos, ese profeta morirá" (Dt 18, 19-20). Entonces, si hoy recibimos este mensaje, no debemos endurecer nuestro corazón, pues es el Señor que quiere salvarnos a través de la Iglesia. Eso significa que hay que prestar atención al profeta que Dios nos envíe a través de su Iglesia para cambiar nuestros corazones, y si los cambiamos, seremos realmente otros cristos en nuestra comunidad, lentos para juzgar y siempre prestos para perdonar y amar.


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Excerpted from Alimento Espiritual para un Alma Que Busca by Joseph Bellerive. Copyright © 2014 Padre Joseph Bellerive, J.C.D.. Excerpted by permission of AuthorHouse.
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