Atlántida: Secretos De Una Civilización Perdida (Spanish Edition)

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9780738705637: Atlántida: Secretos De Una Civilización Perdida (Spanish Edition)

El mito ahora es realidad

La leyenda de la Atlántida se hace realidad cuando la autora, Shirley Andrews, recopila importante información proveniente de fuentes verídicas donde se describe las características de éste continente y sus habitantes. Aprenda sobre su religión, arquitectura, arte, medicina y su estilo de vida en general. Descubra que sucedió con los habitantes de la Atlántida, dónde migró su población, y que efectos dejaron en las culturas posteriores.

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About the Author:

Shirley Andrews (Massachusetts) has had a passionate life-long interest in prehistory, and has conducted research both in the U.S. and at the British Museum Library in London.  Her investigations have led her to ancient monasteries high in the Himalayas, the Azores, the Andes, Central America, and the Tio Bustillo cave in Spain.  She  has appeared on numerous radio programs and gives popular lectures on Atlantis.  She is also the author of Atlantis: Insights from a Lost Civilization.

Excerpt. © Reprinted by permission. All rights reserved.:

1
GeografÍa

sonidos reflejados para detectar la presencia y localización de
objetos sumergidos, permiten descubrir las características físicas
de Atlántida cuando la tierra se encontraba sobre la superficie
del mar.

Atlántida comenzó a emerger hace 200 millones de años
cuando Pangea, el supercontinente que contenía toda la tierra del
globo, lentamente se separó. La separación tuvo lugar a lo largo de
las líneas de placas tectónicas, grandes masas rocosas de entre 45 y
75 millas de espesor que cubren la superficie del planeta. Estas
masas flotaron en un líquido caliente y espeso, llamado manto,
como trozos de madera que flotan en una sopa hirviente y espesa.
Después de la separación de Pangea, lava fundida y roca volcánica
salieron de las grietas en la línea divisoria entre la placa americana
y la placa euroasiática. Estas extensas expulsiones del interior de la
Tierra terminaron creando la dorsal atlántica, una sección del
suelo oceánico que va de Norte a Sur en medio del océano Atlántico.
La dorsal atlántica y la meseta de las Azores ―150.000 millas
cuadradas de tierra plana hacia el Noroeste de la dorsal― conformaron
la mayor parte de Atlántida.

Hoy el suelo marino entre América y la placa euroasiática
continúa separándose a una razón errática pero promedio de
una pulgada por año, es decir, a la velocidad en que crece una
uña. Hace doscientos mil años, los continentes a lados opuestos
del océano sólo estaban dos millas más cerca el uno del otro que
en la actualidad. Estudios de los estratos rocosos revelan que las
capas de roca cristalina antigua son idénticas en la actualidad en
Suramérica y África donde alguna vez estuvieron unidos. La dorsal
Norte-atlántica, cuando se encontraba sobre la superficie, ocupaba
el espacio entre Norteamérica y Europa.

La frontera Sur de Atlántida original está definida por la fosa
Romanche, un profundo valle submarino cercano a la línea ecuatorial,
que corre entre dos cadenas montañosas desde Asia hasta
Suramérica. Este tipo de depresiones oceánicas casi siempre se encuentran
situadas cerca de continentes o islas. La fosa Romanche
es la única excepción, no hay tierra en sus cercanías desde que
Atlántida, alguna vez adyacente a la depresión, desapareció en
el mar.

Durante los 100.000 o más años en los que la dorsal atlántica
fue poblada, el área habitable varió. Cuando los glaciares cubrieron
grandes extensiones de la superficie terrestre, sus masas de
nieve y hielo contenían cantidades enormes de agua oceánica
congelada. Como resultado, la superficie del océano Atlántico
estuvo a veces hasta 400 pies por debajo de su nivel actual, descubriendo
grandes zonas a lo largo de las costas de la dorsal atlántica
y los continentes. Como aves atraídas por la promesa de comida
en la mitad del invierno, plantas, animales y seres humanos
migraron a estos terrenos promisorios.

Un área inestable
La región ocupada por Atlántida era, y aun es, inestable por muchas
razones. Dos placas tectónicas se mueven en la dorsal atlántica
creando alteraciones en la delicada corteza terrestre, convirtiendo
esta región en una de las zonas de mayor actividad sísmica
y volcánica del mundo. Tres placas interactúan en el área de la meseta
de las Azores. A medida que la lava brota de las grietas en la
corteza terrestre, el piso oceánico se hunde para ocupar este espacio.
La inestabilidad del piso oceánico en las cercanías de la dorsal
atlántica fue dramáticamente demostrada en 1923, cuando un
barco de la Western Telegraph Company buscaba un cable de comunicaciones
que había sido tendido en esa zona veinticinco años
antes. Del sondeo realizado en el punto exacto donde el cable
había sido colocado, los ingenieros determinaron que la superficie
del piso oceánico se había elevado casi dos millas y un cuarto durante
aquel periodo de veinticinco años.

Otros factores contribuyen a la inestabilidad de la dorsal atlántica.
Su corteza oceánica se compone principalmente de basalto,
un material volcánico, pesado y denso, que proviene del interior
de la Tierra. Las estructuras de basalto sobre el nivel del agua
son poco duraderas, se debilitan y se rompen. Los continentes,
por su parte, están compuestos de granito y permanecen relativamente
estables durante millones de años. El granito es liviano
para que los continentes continúen flotando sobre la superficie
del manto incluso cuando estos se mueven y alteran al colisionar.
Las estructuras de basalto, como es el caso de la dorsal atlántica,
son pesadas y se hunden.

Tres períodos de destrucción
La terrible desintegración de la tierra de Atlántida ocurrió de
manera gradual, pero los mayores daños ocurrieron durante tres
periodos diferentes. Edgar Cayce sugiere las siguientes fechas
aproximadas para las mayores devastaciones y su consecuente
desaparición. Ellas coinciden con períodos en los que severos
trastornos afectaron a la inestable corteza terrestre. Las fechas de
la desaparición definitiva según Cayce corresponden al tiempo
en el que Platón nos relata en el Timeo que “la isla de Atlántida
fue tragada por el mar y desapareció”.

Cerca de 50000 a.C. Extensas áreas de Atlántida se hunden.
Cinco grandes islas y muchas otras pequeñas
permanecen sobre la superficie. Algo
afecta la corteza terrestre y el Polo Norte
se mueve desde el mar de Groenlandia
hasta la bahía de Hudson.

Cerca de 28000 a.C. Lentamente más áreas de Atlántida desaparecen
en el océano. Sólo quedan una gran
isla y una cadena de islas más pequeñas que
la conectan al continente norteamericano.
El campo magnético de la Tierra se mueve
significativamente en esta época.
Cerca de 10000 a.C. El oceáno cubre la restante superficie de
Atlántida, salvo las cumbres de unas pocas
montañas. La última gran era de hielo finaliza
y grandes inundaciones cubren una
parte extensa de la Tierra.

Estas tres grandes catástrofes continuaron por cientos de años
y afectaron todo el planeta. Muchas plantas y animales desaparecieron
y los humanos que sobrevivieron lo perdieron todo, incluyendo
registros de sus civilizaciones. Los griegos, tibetanos, hindúes
y otros pueblos antiguos que habitaron el continente
americano relatan la aniquilación de la Tierra por el fuego y por
el agua. En los relatos de los nativos americanos hopi, quienes habitaron
el Suroeste de Estados Unidos desde antes de la historia
escrita, poderosos episodios destruyeron sus tres mundos anteriores,
sus tierras natales. Igual que en otras historias, sus descripciones
de tres desastres naturales coinciden con tres alteraciones de
la corteza terrestre que diezmaron Atlántida. Los hopi afirman
que la actividad volcánica y el fuego fueron los responsables por
la primera calamidad. En la segunda, la Tierra dejó de rotar correctamente,
perdió su balance, giró sin control y dio la vuelta
dos veces. Durante el caos que siguió, los gemelos que cuidaban
el eje Norte-Sur del planeta abandonaron sus posiciones y esto
causó que la Tierra se fuera de costado en el espacio, cambiando
la forma del globo terráqueo antes de que un nuevo eje y nuevo
mundo fueran establecidos. Hubo un enfriamiento y gruesas
capas de hielo cubrieron todo. El tercer mundo de los hopi fue
destruido por el agua, coincidiendo con el destino final de Atlántida.
Ellos piensan que el mundo actual es el cuarto y que está
destinado a ser consumido por el fuego, quedando tres mundos
más por venir.

¿Sobre la superficie?
Actualmente la dorsal atlántica es una cadena montañosa bajo el
agua, con altos picos que se elevan del piso oceánico. Corre en
dirección Norte-Sur, aunque algunas cordilleras pequeñas la
atraviesan. Una gruesa capa de lodo, lava y cenizas volcánicas disimulan
los detalles del piso oceánico en la dorsal atlántica. La
composición de la lava,4 análisis de los arrecifes de coral, la ubicación
de “pteropod ooze” que usualmente flota hacia las islas,
además de los resultados de operaciones de perforación y dragado
demuestran que la dorsal atlántica se alzaba sobre la superficie
hacia el año 10000 a.C.

En 1948, una expedición sueca que trabajaba en la dorsal
atlántica a 500 millas de la costa de África, excavó y obtuvo
muestras provenientes de profundidades de casi dos millas. Estas
contenían más de sesenta especies de algas de agua dulce. Antes
que el mar se las tragara, estas plantas vivieron en un lago de
Atlántida. Los análisis de las algas indican que el último período
sobre tierra firme de esta región se ubica entre 10.000 y 12.000
años en el pasado. Desde entonces, los científicos han extraído
muchas muestras similares que contienen conchas de animales de
agua dulce de las profundidades del océano en la dorsal atlántica
y la meseta de las Azores.

La hipótesis del Mediterráneo
Algunos creen que Atlántida estaba ubicada en el mar Mediterráneo,
sin embargo gran cantidad de evidencia demuestra que esto
no es verdad. Uno de los pioneros de la hipótesis del Mediterráneo
fue el doctor Spyridon Marinatos. Su hija, Nanno Marinatos,
quien trabajó estrechamente con él, ha expresado sus serias
dudas con relación a la validez de esta teoría. La teoría afirma que
hacia 1628 a.C. una tremenda erupción volcánica sacudió el área
del Mediterráneo, arrojando cincuenta millas cúbicas de roca a la
atmósfera con una fuerza equivalente a la de cincuenta bombas
de hidrógeno. El lugar del volcán en la isla de Thera se convirtió
en un enorme agujero y ahora es una tranquila laguna. Desde
1967, los arqueólogos han excavado en ciudades y pueblos cercanos
a la avanzada civilización minoica ―isla de Creta en Grecia―
que hace mucho tiempo fue enterrada por la lava y los escombros
de esta explosión, dando pie a la idea errada de que esta
área es la desaparecida Atlántida.

Los seguidores de Marinatos intentan basar sus suposiciones en
la información sobre Atlántida en las historias de Platón, Timeo y
Critias. Sin embargo, cuando los descubrimientos sobre la civilización
Minoan no coinciden con las descripciones de Platón, como
a menudo sucede, ellos lo interpretan equivocadamente, hacen
falsas suposiciones e ignoran o intentan desacreditar su trabajo. La
teoría de una Atlántida mediterránea no coincide con Platón en
muchas formas. El volcán en Thera hizo erupción hacia 1628
a.C., mientras que Platón sitúa correctamente la destrucción final
de Atlántida unos 9000 años antes de su era, es decir hacia 9500
a.C. Para justificar esta discrepancia necesitan atribuir errores a
Platón y a la credibilidad de sus fuentes. Platón afirmó que la isla
era más grande que el Norte de África y Asia menor combinadas y
ni Thera ni Creta se acercaban a ese tamaño. La tierra minoica era
seca y árida, pero Platón hace referencia a “pantanos, lagos y ríos”.
Platón también hace referencia a una comida en Atlántida que
consistía en una dura caparazón que era utilizada para “bebidas,
carnosidades y ungüentos”, que se cree es el coco. Pero los cocos
nunca prosperaron en el Mediterráneo. La Atlántida de Platón era
notable por la abundancia de oro y plata, minerales valiosos que
no han sido encontrados en Thera. Estos minerales eran producto
de una continuación, por medio de la isla de Madeira, de la cadena
montañosa de Sierra Moreno en España donde estos metales
preciosos abundan.

Platón es muy claro al afirmar que Atlántida se encontraba en
el océano Atlántico, más allá de las Columnas de Heracles ―estrecho
de Magallanes―. La describe como una cadena de islas
que se extendían hacia el Oeste desde Atlántida, haciendo posible
cruzar desde allí todo el continente, lo que ahora es el océano.
Platón dice que la gente de Atlántida gobernaba partes del continente
distante y también en tierra hasta las Columnas de Heracles.
Para superar esta discrepancia, los defensores de la hipótesis
del Mediterráneo claman que Platón pensó que una ubicación
menos familiar que el Mediterráneo sería más interesante para
sus seguidores, pero Platón no necesitaba ser dramático. Él escribió
sobre Atlántida cuando tenía más de setenta años de edad,
siendo un filósofo muy valorado que no tenía necesidad de exagerar
para obtener una audiencia a sus pensamientos.

Como fuente de información, Platón cita a Solón, respetado
abogado griego que viajó a Egipto hacia el 579 a.C. Algunos defensores
mediterráneos sugieren que Solón, “el más grande de los
siete sabios”, cambió la ubicación de Atlántida del Mediterráneo
al océano Atlántico. Esto es, sin embargo, muy improbable. Durante
su viaje a Egipto, Solón habló con sacerdotes de enorme conocimiento
acerca del mundo prehistórico. Ellos afirmaron que
los hombres de ciencia no sabían nada de los tiempos antiguos y
que los desastres naturales habían borrado toda información tangible.
Aquellos sacerdotes también dijeron que ha habido y habrá
muchas otras destrucciones de la humanidad y que la más grande
de ellas será por acción del fuego y el agua. Luego le relataron a
Solón sobre la tierra que se había perdido en el océano Atlántico
9000 años antes. Los egipcios informaron a Solón de la tierra perdida
eran conocedores de la relación existente entre las Columnas
de Heracles y el océano Atlántico. Sus navegantes surcaron los
mares en barcos de hasta 450 pies de largo, regresando con cargamentos
de marfil, oro, perfumes, tinturas y otros artículos exóticos
provenientes de lugares remotos. Conocían muy bien las fronteras
del Mediterráneo y el océano que se encontraba más allá.

Las cumbres de Atlántida
De la misma forma en que los campanarios de las iglesias permanecen
solitarios sobre el agua cuando una población es cubierta
por una represa, sólo unos pocos picos de Atlántida se alzan sobre
la superficie del océano en la actualidad. Las islas de las Azores,
Madeira, Canarias y Cabo Verde, cuyas rocosas laderas se inclinan
hasta el piso oceánico sin plataformas submarinas, fueron alguna
vez las montañas más altas de Atlántida.7 El monte Atlas era la
montaña más grande y encumbrada de toda la cadena montañosa
de Atlántida. En el presente es conocida como Pico Alto y se encuentra
localizada en las Azores. Las erupciones de este volcán
hicieron que Pico Alto se hiciera más y más alto, en una serie de
terrazas, antes de que Atlántida fuera consumida por el mar.8 El
geólogo marino ruso, doctor Nicholai F. Zhirov, advierte que la
presencia de estas terrazas confirma que aquella área se encontró
sobre el agua por un período prolongado de tiempo y que hubo
cambios en su altura. Actualmente, Pico Alto se alza 17.600 pies
desde el piso oceánico, aunque sólo 7.600 pies se encuentran
sobre la superficie. En los tiempos de Atlántida, el monte Atlas parecía
una columna gigante que se elevaba directamente desde la
tierra hasta el infinito. El vapor constantemente brotaba de sus
profundidades volcánicas de manera que las nubes que rodeaban
sus altas cumbres parecían soportar a los cielos. La majestuosa
montaña fue nombrada así en honor a Atlas, el primer hijo de Poseidón,
dios del mar. El nevado monte Atlas y sus vecinos prese...

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