Sobre grandes clásicos y sus malas críticas
¿Cómo se mide la calidad literaria de una obra? ¿Debemos siempre fiarnos de las opiniones de los críticos literarios? Cuando hablamos de calidad literaria podríamos pensar que la opinión de un respetado crítico literario debería bastarnos para saber si una obra merece la pena o no. Pero, lamentablemente, no es así. Como todo ser humano, el crítico literario nunca va a poder ser cien por cien objetivo en una opinión y es que, como bien dice el dicho, “para gustos los colores”. Hasta los mejores escritores han tenido que soportar malas críticas, ya fuera porque se adelantaran a su tiempo, porque fueran unos incomprendidos o simplemente porque cayeran mal; críticas a grandes clásicos de la literatura que hoy en día nos resulta, cuanto menos, sorprendentes.
Por ejemplo, la archiconocida novela de Leon Tolstoi, Ana Karenina que, a pesar de ser considerada hoy en día una de las obras maestras de la literatura, no se llevó las mejores críticas en el momento de su publicación. Se llegó a decir de ella que era basura sentimental. “Muéstrame una sola página que contenga una idea” escribieron en el Odessa Courier en 1877.
Por otra parte, encontramos que a nuestro Bécquer le criticaron sus famosas Rimas y leyendas, llamándolas suspirillos germánicos. Tampoco se salvó William Shakespeare: de Romeo y Julieta se dijo que era pésima, y Voltaire anatemizó Hamlet afirmando que resultaba “vulgar y bárbara, la obra de un salvaje borracho”.
Sobre Hojas de hierba, del gran poeta Walt Whitman, se emitió el juicio de que la posteridad no querría saber nada de su obra. Es más, el London Critic dijo en 1855 que “el desconocimiento de Whitman para con el arte es como el del cerdo para con las matemáticas”. Por su parte a Flaubert se le procesó por inmoral; la novela en entredicho fue Madame Bovary. Le Figaro llegó a decir sobre él que no era un escritor.
Finalmente tenemos el ejemplo de Cumbres Borrascosas de Emily Brönte, sobre la cual se dijo que era una novela confusa, inconexa e improbable cuyos personajes eran primitivos y más brutos que el hombre prehistórico, amén de que se trataba de una obra impropia de haber sido escrita por una mujer. A parte de esto, en el North British Review se escribió que esta obra contenía todos los defectos de “Jane Eyre, multiplicados por mil, con el único consuelo de que no lo leerán muchos“.
¿Qué os parecen estos datos? ¿Los conocíais?
Fuente: Comunidad El País y Lecturalia













